Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Feijóo, si fuera presidente
En Occidente nos preocupa el hambre que pasan muchas persona en el mundo, especialmente en el "Cuerno de África", en el norte de Kenia, al sur de Uganda, Etiopía y Yibuti, en donde afecta a la mayor parte de la población, a lo que hay que añadir la falta de agua. Tristemente la FAO dice que un tercio de la producción de alimentos se desperdicia, lo que debería solucionarse ya, si realmente nos preocupamos; nuestros gobiernos occidentales probablemente podrían poner más empeño en hacerlo, siendo consciente de que la utilización de esas toneladas supondría una "caída de precios". En el mundo 815 millones de personas pasan hambre, y más del 85% se encuentran en África, donde una mayoría vive con menos de 30 euros al mes, y el 45% de la población carece de agua, sin olvidarnos de las dos grandes enfermedades: ébola y sida, lo que conduce a una esperanza de vida de 46 años.
África ha sido y sigue siendo rico en productos agrícolas y minerales: algodón, café, cacao, caucho, antimonio, bauxita, cobre, cobalto, coltan, cromo, diamantes, estaño, fosfatos, gas, germanio, hierro, litio, manganeso, oro, petróleo, platino, plomo, radio, tantalio, titanio, torio, uranio, vanadio, zinc… de los que nos beneficiamos para seguir manteniendo e incrementando nuestro nivel de vida. Si le añadimos las diferencias étnicas, religiosas, tenemos las guerras que empobrecen aún más al continente. Recordemos las del Chad, Malí, Nigeria, Níger, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán (Darfur) y Sudán del Sur… tropas europeas están allí, pero "sólo para evitar males mayores".
Es un continente maravilloso, ignorado y con un retraso en relación a Occidente de más de 500 años, paradójicamente es rico, incluso con agua abundante, aunque mal distribuida. Las subterráneas encontradas hasta ahora abastecerían todo el continente y podrían ser un elemento muy importante en el desarrollo de la mayoría de los países. Occidente tiene que actuar para lograr cambiar las estructuras sociales y que den el salto de la miseria a la modernidad, sin dejar solos a misioneros y ONG con el problema, y dando la sensación de que sólo tratamos de obtener beneficios.
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