Carlos Risco
COSAS QUE CONVIENEN
Estar abiertos a las alegrías inesperadas
TRAZADO HORIZONTAL
España corre el riesgo de convertirse en un Estado poco fiable proclive a la inestabilidad y a generar una irreparable crisis sistémica de desconfianza social en la política. Ya no solo por la carga de corrupción sanchista, sino porque el poder trata de inmovilizar los resortes que garantizan la calidad y transparencia democráticas a base de populismo, mentiras, polarización y okupación institucional. Hablo de la interferencia en la separación de poderes a la que el Supremo y algunos jueces se resisten, del uso de la Fiscalía y la Abogacía del Estado en beneficio familiar y de la desigualdad territorial y social generada por los favoritismos y concesiones a los socios prioritarios del sanchismo tales como la fiscalidad singular a cambio de Presupuestos para Cataluña, Presupuestos de los que carece España por tercer año consecutivo. Un país donde las derrotas electorales históricas se esconden, entiéndase Andalucía, donde se imputa por primera vez a un expresidente del Gobierno como el socialista Zapatero y donde la Agencia Tributaria sufre reprimendas como la ocasionada por Shakira... se convierte automáticamente en una nación sin credibilidad que genera desafección ciudadana.
Vivimos en una nación en la que gobierna de espaldas al Parlamento un presidente que perdió las elecciones generales, que actualmente carece de la mayoría de investidura y que hace oídos sordos a sus sucesivas derrotas electorales pese al mensaje insistente de las urnas ocasionado por su interminable lista de escándalos. Vivimos en un país donde el presidente del Gobierno tiene imputados a su mujer, su hermano, dos secretarios de organización del PSOE y su alma mater Rodríguez Zapatero, ahora faro inmoral del régimen. Vivimos en un país donde el actual poder procede de unas elecciones generales que Sánchez perdió, mientras Pedro se hace el distraído a base de cesiones al chantaje de sus socios para mantenerse en el poder. Como dice Page, “Sánchez mira para otro lado esperando que suene la flauta como en 2023”, año en el que la ambición de Pedro se saltó la regla no escrita de que gobierne la lista más votada al sumar una mayoría de investidura a base de promesas, amnistía y otras prebendas políticas que causan asombro, desigualdad e indignación.
Sostener desde la Moncloa una apariencia de normalidad democrática insulta la inteligencia de los ciudadanos
Y mientras Pedro tancredo silencia el eco de las urnas y culpa de la corrupción a la ultraderecha, todo lo que toca se quema al instante, ya sean ministros candidatos como es el caso de Montero, expresidentes como Zapatero o fiscales del Estado como el inhabilitado García Ortiz. Ese deterioro gubernamental, institucional y electoral que acecha a Sánchez deshace su relato triunfalista y pone al descubierto sus habituales cortinas de humo dibujadas con propaganda, promesas incumplidas, mentiras sistemáticas y engaños probados. El doble rasero en la utilización política de tragedias (covid, riada de Valencia o Adamuz) deja en evidencia a los relatores del régimen e indica que desde el poder se practica una política sin reglas, sin transparencia, sobrada de falsedad y atrevimiento que por momentos roza el abuso y habitualmente falta al respeto de los votantes.
Y por si no hubiera bastante, ahora el caso Zapatero. Tras Begoña, David, Ábalos, Cerdán, Koldo, el fiscal Ortiz, Hidrocarburos, Plus Ultra y la financiación del PSOE, también queda bajo sospecha judicial el espejo en el que se ha mirado e inspirado el sanchismo. Rodríguez Zapatero se hinchó a decir en la comisión sobre el rescate de Plus Ultra del Senado que todo era falso; falso de toda falsedad. Algo que no convence a la investigación judicial del juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional. Se investigan delitos de blanqueo, tráfico de influencias, falsedad documental, etc. Toda una enmienda al comportamiento presuntamente delictivo desarrollado bajo mandato de Sánchez y su Consejo de Ministros mientras sus terminales mediáticas tratan de salvar al comandante Pedro. No pasa desapercibido que ha sido imputado un referente del sanchismo tras su participación en cinco mítines de la campaña electoral andaluza. Sin duda, una muestra más de falta de limpieza democrática, como el blanqueamiento de los ERE por parte del Constitucional, que dan una idea meridiana de hasta dónde está dispuesto a llegar el sanchismo para mantenerse en el poder.
Con este panorama, sostener desde la Moncloa una apariencia de normalidad democrática es una tarea que insulta la inteligencia de los ciudadanos. Ignorar esta realidad que marca el mandato de Sánchez supone una traición al sistema perpetrada por el sanchismo y sus socios, que miran para otro lado a cambio de cesiones chantajistas. Desacreditar a la justicia como está haciendo el poder no es más que un arma de doble filo que se vuelve contra el propio Gobierno en su huida hacia adelante. No establecer cortafuegos políticos eficaces como puede ser un adelanto electoral revienta los propios cimientos del Estado y del socialismo obrero español. España necesita dos partidos mayoritarios fuertes como el PP y el PSOE para posibilitar la alternancia democrática. Pero el sanchismo no termina o no quiere entenderlo. Y ahora el caso Zapatero...
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