Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
Historias de un sentimental
Estos días pasados he pensado mucho en mi amiga Miri Yanchin, que es la jefa de protocolo del Knéset, el parlamento de Israel, a la que he tratado mucho y con la que he coincidido en varios congresos internacionales de comunicación institucional y protocolo. Desde el primer momento nos caímos bien y nos tratamos con franqueza. Hablamos en francés, porque ella domina varios idiomas y mi inglés es deficiente. Como tengo confianza pensé en ponerme en contacto con ella, dados los acontecimientos del enfrentamiento de Israel con Hamas y el terrible sufrimiento del pueblo civil palestino, pero me contuve. Lo haré ahora, pero quiero aprovechar este espacio para contarles algo.
En mi perfil de mis actividades, cuan es la docencia universitaria en comunicación institucional, congresos, cursos, seminarios y conferencias sobre protocolo, he coincidido varias veces en España y fuera de ella con Miri Yanchin. Como todos los altos cargos de la administración judía tiene rango militar, en concreto, general. Es ella es asquenazi, o sea, no desciende de los judíos que fueron expulsados de España, o sea los sefardíes. Cuando la conocí y traté estaban lejos los terribles días de nuestro tiempo en la franja de Gaza. Curiosamente, me contó que es el sector de los judíos de origen español abundan los radicales en ciertos aspectos, que todos saben “ladino” y que las familias conservan recuerdos de sus mayores. Pero hay cosas curiosas como que la costumbre del “tapeo” o de los aperitivos previos como practicamos en España también era un uso frecuente entre los sefardíes. ¿Vendrá de ahí nuestra costumbre?
Mis relaciones con ella se concretaban en el protocolo y la comunicación institucional de los Estados. Es una gran experta y organizadora de las grandes ceremonias de la Knéset, la asamblea u órgano unicameral del poder legislativo, cuya sede se encuentra en Jerusalén. Para mí fue interesante conocer entonces cómo se organizaban y desarrollaban las ceremonias de Estado. Actualmente ella es como yo academia de número de la Academia Internacional de Ceremonial y Protocolo y siempre que nos hemos encontrado nos hemos saludado con afecto y ternemos muchas fotos juntos. No la tengo yo por radical, pero su elevado puesto en el Parlamento de Israel denota que está en buen nivel. En los congresos es muy cordial y no recuerdo que tuviera problemas para comer lo de todos, sin reclamar comisa “Cosher”.
Ha estado a punto de venir a Galicia en más de una ocasión, a alguna de mis congresos en la Universidad, pero el viaje hubo de posponerse porque la reclamaban sus obligaciones. En la medida de lo posible ambos hemos tratado de abordar cuestiones delicadas, si bien, como español, siempre le he dicho que me hallaba a medio camino en simpatía hacia lo positivo de la compartida herencia cultural árabe y judía; si bien yo siempre he insistido en la herencia cultural grecolatina y judeocristiana, con el aporte árabe, como fundamento de lo que somos. Un día me dijo que con mi aspecto podría ser un judío más y me ha invitado a visitarla en Jerusalem. ¿Se imaginan visitar Israel teniendo como guía a la jefa de protocolo de su parlamento?
Miri Yanchin me contó la serie de tradiciones recuperadas de su historia que fundamentan la comunicación institucional y el protocolo del Estado de Israel, que en tiempos modernos sitúan en el Congreso Sionista convocado por primera vez en 1897 en Basilea como una especie de parlamento del mundo judío-sionista. En segundo lugar, se le relaciona con la Asamblea de Representantes (Assefat Hanivharim), órgano representativo supremo del Yishuv, la comunidad judía en el Mandato británico de Palestina. Es especialmente curioso que también han tomado como base de la propia cámara las influencias del largo mandato británico. Dadas las circunstancias de Israel y el permanente conflicto con los palestinos y el mundo árabe, la Knéset cuenta con una especie organización de seguridad, que no precisamente militar. Esta organización tiene un importante y vistoso papel para rendir honores a los dignatarios extranjeros que visitan el parlamento y en otra serie de ceremonias. Pero una de las más vistosas es la celebración anual en el Monte Herzl en la víspera del Día de la Independencia de Israel. Miri Yanchin es la organizadora.
Le he mando un correo con un mensaje de confianza en que su pueblo extienda una larga paz con sus vecinos. Ella sabe que yo soy partidario de que precisamente en el lugar de su trabajo es uno de los lugares donde esa paz debe afianzarse y, sobre, todo, reconocer el derecho del pueblo palestino a un Estado propio.
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