Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
LA PUNTILLA
El verano es el mejor tiempo para los amores adolescentes y de juventud. La holganza, las pandillas, los bailes de las fiestas populares, el reencuentro con los amigos del año anterior que han crecido y se supone que madurado, o han desarrollado habilidades que antes no tenían. Y lo mismo ocurre con quienes ya tienen entradas y tonsuras o canas que teñir. En verano se olvidan las app para ligar tipo tinder porque se puede volver al contacto humano sin prisas y reiterado. Los amores de verano, además tienen esa característica, que pueden ser de temporada, porque la distancia es el olvido, o la promesa de una buena amistad. Y sino, luego llega septiembre y los buenos propósitos entre los que siempre se encuentra hacer más ejercicio. Ejercicio y ligar.
Después de agosto, el amor quizá espera en septiembre
Son reiterativos los estudios nada científicos que apuntan a que los gimnasios, los clubes de running, quedar para hacer ejercicio de cualquier tipo en grupo es el nuevo ambiente para conocer gente y quién sabe si para hacer ‘match’ mientras se practican esos deportes unisex o mixtos. Después de agosto, el amor quizá espera en septiembre.
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