ACCIDENTE FERROVIARIO
España, de luto

Ana Iglesias y el Arenteiro fotográfico

ARTE ET ALIA

Ana presentando Ritual del payaso.
Ana presentando Ritual del payaso.

La asociación fotográfica O Potiños ha inaugurado su evento anual que lleva el nombre de Arenteiro, río que pasa por la villa y da nombre a la comarca. Reúne este año diecisiete propuestas expositivas, entre individuales y colectivas, que se podrán ver este mes y el de octubre, tiempo en torno al equinoccio de otoño, con la hora oficial dos horas por encima de la hora solar, de calor menguante ya, e intermitente, y luces que iluminan cada vez más pálidas, las hojas de los árboles caducifolios, que comienzan a alfombrar campos y senderos caer, al igual que las de los viñedos, tras las vendimias. El ayuntamiento en el que se ubica, Carballiño, apoya, con la Diputación, una vez más, esta macro propuesta expositiva, que cuenta en esta ocasión con una clase-maestra de Gervasio Sánchez, premio nacional de fotografía, el 11 de octubre. Son más de quince las muestras, hallándose entre las individuales Aurora Soler, Xaime Cortizo, María Tudela, Alba R. Chan, J. Barros, Carlos Muíños, Cristina Abilleira, Ale Megale o Roberto Steindrüggenn. Las colectivas son las del grupo Bazán, IES M. Chamoso Lamas, A.F. Os Negativos y A.F. Fotosíntese, que se completan con Marrocos Potiños (miradas de Marrakech) y la propia A.F. O Potiños, además de la sección concurso libre con los ganadores 2025, de la que se incluye foto ganadora de Luís María Barrio en el tríptico editado. Todas están, y estarán, en el auditorio multifuncional poeta Manuel María, avenida del balneario, pudiendo ser contempladas durante los fines de semana.

Ana nos muestra, con gran respecto, el mundo de dos artistas trashumantes que se preparan antes de salir a escena, espacio donde se transforman para la función, rostro y ropa, en personajes con perfil

Entre todas, quiero centrarme en un impactante ejercicio de talento, la individual de Ana Iglesias. La artista condensa en doce fotos con su conocida técnica, que se aproxima a la pintura del óleo sobre lienzo, una historia que habla de emociones. En su estilo sensible, desarrolla una intensa narración que habla ante todo, de amistad, basada en la relación humana y profesional del cómico de circo. Ana nos muestra, con gran respecto, el mundo de dos artistas trashumantes que se preparan antes de salir a escena, espacio donde se transforman para la función, rostro y ropa, en personajes con perfil. De ahí el título, Ritual de un payaso. Es además el tiempo previo de concentración y confidencias.

Preparándose.
Preparándose.

Iglesias, que sabe escuchar, conoció como estos payasos trabajaban en un pequeño circo, de los que se instalaban en los aledaños de villas y pequeñas ciudades, y que la guerra los separó en bandos opuestos. La autora estuvo en su emocionante reencuentro, muchos años después, y los vio actuar, proponiéndoles pasado un tiempo una sesión fotográfica. Ana pone ante nuestros ojos todo ello, eligiendo mientras se preparaban con la luz del camerino las tomas, sin forzar la pose, expresando desde el primer plano su ser, su aura. Ahí, antes de las risas en escena, los muestra añadiendo a sus rostros líneas y colores, y a sus cuerpos sus brillantes ropas desgastadas. Desde la ternura, habla de memoria y vida, de sentimientos en un duro oficio vocacional, tan importante para generaciones de espectadores.

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