Retos virales, riesgos reales

TRIBUNA

Publicado: 09 mar 2026 - 04:40
Opinión en La Región
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En la era de la viralidad instantánea, las redes sociales se han convertido en un escaparate donde casi todo vale con tal de captar atención. En ese escenario, algunos “influencers” han comenzado a promover retos que implican el consumo inadecuado de medicamentos de uso común, como el paracetamol o el conocido Sumial® (propanolol). Lo que para algunos es una broma o una forma de ganar seguidores, para los profesionales sanitarios es una peligrosa frivolidad con consecuencias muy reales. El paracetamol, presente en millones de hogares, es percibido como un fármaco inocuo. Su fácil acceso y su condición de analgésico y antipirético habitual contribuyen a esa falsa sensación de seguridad. Sin embargo, superar las dosis recomendadas puede provocar un daño hepático grave. La toxicidad por paracetamol es, de hecho, una de las principales causas de insuficiencia hepática aguda en numerosos países. El problema es que los síntomas iniciales pueden ser leves o inespecíficos, lo que retrasa la consulta médica y agrava el pronóstico.

También es imprescindible que las propias plataformas digitales refuercen sus mecanismos de control sobre contenidos que promuevan conductas peligrosas.

Por su parte, el propranolol no es un medicamento banal. Se trata de un betabloqueante indicado para patologías como la hipertensión, determinadas arritmias o el control de la ansiedad en situaciones concretas. Su uso sin supervisión médica puede provocar caídas bruscas de tensión, alteraciones del ritmo cardiaco, mareos intensos, desmayos e incluso complicaciones más serias en personas con enfermedades respiratorias o cardiacas no diagnosticadas. Convertirlo en protagonista de un reto viral es, sencillamente, una irresponsabilidad. El hígado no distingue entre un consumo ocasional, para grabar un vídeo, y una sobredosis accidental; el corazón no sabe que late más despacio porque alguien quiso sumar visualizaciones. Una insuficiencia hepática puede requerir trasplante; una arritmia grave puede dejar secuelas permanentes. Este impacto es especialmente preocupante entre adolescentes y jóvenes, más vulnerables a la presión social y al deseo de pertenencia. Frente a esta realidad, la respuesta no puede limitarse a la indignación. Es necesaria una mayor educación sanitaria, tanto en las aulas como en el entorno familiar. También es imprescindible que las propias plataformas digitales refuercen sus mecanismos de control sobre contenidos que promuevan conductas peligrosas. Y, por supuesto, los creadores de contenido deben asumir que la libertad de expresión no exime de la responsabilidad sobre el daño potencial. La salud no es un juego ni un reto viral.

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