Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
229 muertos y dos desaparecidos después de las riadas provocadas por una dana el 29 de octubre de 2024, los valencianos afectados por las inundaciones y toda la comunidad autónoma viven una situación similar a la ocurrida en otras ocasiones en las que se han producido tragedias colectivas, los intentos por desprenderse de las responsabilidades políticas por lo sucedido, una investigación que camina lentamente no solo por la magnitud de las consecuencias sino por el obstruccionismo de quienes tendrían que haber estado al frente de la emergencia, la lentitud con la que llegan las ayudas a los afectados y las dificultades de la reconstrucción, a lo que hay que añadir, en este caso, el desprestigio institucional mientras al frente de la Generalitat Valenciana se encuentre quien permaneció desaparecido mientras el agua arrastraba vidas y haciendas. Y todo ello en un clima de enfrentamiento entre Administraciones cuando la colaboración es mas necesaria que nunca.
Tras un desastre, las autoridades públicas afirman haber sacado enseñanzas para actuar con diligencia en ayuda de las víctimas en la siguiente ocasión. No parece cierto.
Para los valencianos que han protagonizado manifestaciones masivas, para quienes se pronuncian a través de numerosos sondeos y para la jueza que instruye el sumario por las consecuencias de la dana, Nuria Ruiz Tobarra, la responsabilidad de la gestión de las riadas y sus consecuencias es del gobierno valenciano, personificado en ese momento por la consejera Salomé Pradas. Sin embargo, para la mayoría de los valencianos el responsable último es el presidente Carlos Mazón, desparecido de su puesto de mando cuando comenzaban a producirse los primeros ahogados, que ha dado múltiples versiones sobre lo que hizo desde el mediodía hasta su llegada al centro de mando de emergencias, y con un periodo de 40 minutos en el que nadie sabe dónde se encontraba y él se niega a revelarlo.
Un silencio que puede dejarle malparado a él y a todos los que en su partido, empezando por el propio líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le han defendido y le han aplaudido, aunque han pasado por distintos estadios, desde verle en shock, a vincular su continuidad al éxito de la reconstrucción de las zonas afectadas. Pero Mazón es un experto en huidas hacia adelante. Fue quien impidió que Feijóo llegara a la Moncloa al pactar con Vox y movilizar a la izquierda, y ha vuelto a ligar su futuro político a la ultraderecha cediendo a sus exigencias para lograr que le aprueben los presupuestos. Las aguas andan revueltas en el PP valenciano con la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, pendiente de una decisión de Génova, que no llega, y con el “outsider” Francisco Camps pidiendo otra oportunidad.
A la espera de que las elecciones autonómicas previstas para marzo de 2027 resuelvan el panorama político, las víctimas de la riada tienen otras preocupaciones más tangibles como la tardanza en la llegada de las ayudas debido a los trámites burocráticos que conllevan y la falta de medios humanos para resolverlos, o la tardanza en la reconstrucción de las infraestructuras o de las nuevas obras que eviten otra tragedia. El general Gan Pampols, fichado por Mazón -no sin polémica-, para dirigir la reconstrucción, lo deja el 4 de noviembre con 19 de las 343 acciones previstas en el Plan Endevant completadas y otras 139 en curso.
Tras un desastre, las autoridades públicas afirman haber sacado enseñanzas para actuar con diligencia en ayuda de las víctimas en la siguiente ocasión. No parece cierto.
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