Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
Increíble la película catastrófica que estamos viendo en vivo y en directo y con un solo actor principal llamado Donald Trump y varios activísimos secundarios, uno el exsenador de Ohio y actual vicepresidente J. D. Vance y el otro, el compulsivo multimillonario Elon Musk. El papel de estos dos secundarios se ha ido definiendo en sus apariciones públicas en el famoso despacho oval. Vance se convirtió en esperpéntico protagonista durante la encerrona que le hicieron al presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky.
Vance en el célebre y absurdo discurso dirigido a Europa en Munich señaló a la democracia liberal, matriz ideológica del proyecto europeo, como enemigo a batir. Trump en las pocas semanas que lleva al frente de la presidencia, a través de sus decretos y sus tumultuosas decisiones, está dejando claro que tiene una firme voluntad de ruptura con el pasado, no solo con la diplomacia, también con la lógica clásica y con los mismos significados de las palabras. Sigue diciendo que Ucrania es la culpable de la guerra y de la invasión de su territorio, que Zelensky es un dictador y un traidor a su pueblo judío. En su delirio verbal llegó a acusarle en la encerrona de la Casa Blanca de buscar la provocación de la Tercera Guerra Mundial. Y estas cosas las afirma sin ruborizarse, sin que llamee su cabellera naranja. Esta remodelando América a su imagen y semejanza. Es decir, de una manera egocéntrica, cínica, errática y de una fatuidad abismal. Ha ido aplastando a sus enemigos con el terror, incluso los que le plantan cara o corrigen sus falsas afirmaciones como el presidente francés, lo hacen con cautela. Los Estados Unidos, con Trump como motor, se están deslizando hacia una ultraderecha tan parda y radical que incluso a muchas formaciones ultras europeas les parece demasiado. Al oír las palabras del presidente norteamericano y verle actuar, las ilusiones por lograr un dialogo dentro de las coordenadas racionales desaparecen. La razón causal no entra en la cabeza del amasijo ideológico que configura el trumpismo.
En los últimos días, los fervorosos acompañantes de Trump han ido dejando saludos nazis a la par que pensamientos e ideas racistas. No habrá dique que detenga a los multimillonarios que acaban de llegar al poder. Con triunfalismo sarcástico, en la reunión de los ultraconservadores que hace unos días celebraron en Washington, Elon Musk ha dicho que los burócratas temblarían cuando desmantelara todas las agencias marxistas como USAID de ayudas sociales. En eso están, desarbolando la administración del estado.
El ideólogo ultraderechista y gran teórico de las “fake news”, Steve Banon, ha empezado a reclamar una duración de la presidencia de Trump superior a dos mandatos. Esto lo terminaremos viendo si la apisonadora avanza sin mayores obstáculos y atentos. Si el ritmo desenfrenado dura, veremos muchas maniobras de Trump y de su equipo para eternizarse en el poder. Ya lo dijo Banon en la convención de la ultraderecha cuando gritó: “ ¿Estáis dispuestos a luchar por Trump?. Calar vuestras bayonetas y combate, combate, combate. El mundo Maga luchará para que el actual inquilino no abandone ya nunca más la Casa Blanca. Creo que fue el filosofo francés Spinoza quien dijo que todas las ideas pueden sostenerse si están apoyadas en una fuerza que las defienda. Observen con atención, muchos de los movimiento de Maga empezarán a estar orientados a ese fin. Yo le diría a los norteamericanos que estén vigilantes. Su democracia corre serios peligros.
El pasado día cuatro, como es tradicional, el presidente dirigió una alocución a las dos cámaras y a los más altos responsables del Estado. Todo el discurso, el más largo que haya pronunciado hasta ahora un presidente, fue un descarnado ejercicio de vanidad elemental. Entre otras lindezas proclamó que él está demostrando que es el mejor presidente que USA ha tenido a lo largo de su historia, por encima incluso del presidente Washington. Y si él se lo cree y nadie lo contradice, es lógico que defienda seguir en la Casa Blanca por tiempo indefinido.
Trump se comporta como un constructor yanqui del siglo XIX. Lo estamos viendo como trata el dossier de Ucrania y la guerra de Gaza. Ignora lo que es la ética. En Ucrania trata de imponer una paz conforme a los intereses de Putin. Hasta ahora ha ignorado las opiniones de Ucrania y también ha marginado cualquier opinión de la Unión Europea. Él cree, y en cierta manera es verdad, que tiene las mejores cartas para dictar la solución en este conflicto y por eso apoya sin fisuras las tesis rusas. De momento, le ha retirado el apoyo militar a Kiev, lo que significa que sin las armas que le facilitan los norteamericanos, Ucrania llegará a unas hipotéticas negociaciones al borde del colapso que obligaría al país a una capitulación o rendición sin condiciones.
Solo hay una cosa cierta, el comercio mundial cambiará de reglas
Las negociaciones y declaraciones de Trump sobre Ucrania no han dejado la menor duda, juega la carta rusa y el sometimiento de Ucrania, mientras a los europeos les dejará que gestionen las consecuencias que se deriven. Vemos que el acercamiento entre Moscú y Washington avanza a toda vela y de ahí que Washington le levante las sanciones a Rusia y fomentará el comercio entre ambas. La maniobra política de Trump es provocar un distanciamiento entre Moscú y Pekin. Ya se sabe que el norteamericano trata de conformar un mundo tripolar, con vértices en Rusia, China y USA. A Europa la considera un poder marginal sin capacidad para influir en los destinos del mundo. Europa se ha encontrado de frente y de repente con que su fiel aliado y protector se convertía en adversario. Trump lo verbalizó al afirmar que la Unión Europea había sido creada para joder a los Estados Unidos. Una afirmación absolutamente falsa, pero sería demasiado pedirle al presidente que distinga entre lo falso y lo verdadero. Donde nada bien es en las turbias aguas de la mentira. Ahora se encuentra metido en el turbio fango de los aranceles. Todo es confusión. Solo hay una cosa cierta, el comercio mundial cambiará de reglas. Europa trata de unirse en busca de articular una defensa coordinada y autónoma. Veremos hasta donde llegan.
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