Julián Pardinas Sanz
La curiosa falacia del comunismo democrático
LA OPINIÓN
Cuenta el periodista Daniel Borrás (GQ) que, habiéndole felicitado su jefe por su primer trabajo para un importante periódico, le advertía de que la clave para quedarse a trabajar era “hilar tres cosas bien hechas de inicio”. Pero, prolongaba en su instrucción: “Si lo estropeas la primera o la segunda vez, la tercera oportunidad puede que no llegue”.
Traslado este apunte a un COB que venía de completar dos muy buenos partidos, ante Alicante y Palencia, con un gran juego e intensidad. Se le felicitó por ello. Se trataba, ahora, de hacer un tercero, no ya bien, mejor. Superar a un Fibwi Mallorca más semejante. Objetivo cumplido. Quizá con cierta discontinuidad en el juego, el trantrán del rival también deslucía lo suyo y hubo que esperar hasta el tercer cuarto para que un disruptivo Martín Fernández -”nuestro americano” para mi colega Angel- rompiera el marcador. Lo que para nada resta mérito, y mucho menos justicia, al resultado favorable al COB.
Y aquí no puedo dejar de hacer referencia y con mayúsculas, a aquel joven Partizan (media de 21 años) de los Djordjevic, Danilovic, Rebraca, Loncar o Koprivica... que bajo la dirección de un Zeljko Obradovic con 31 años comenzaba a escribir su leyenda
Quizá aquellas palabras de Gregg Popovich: “I want some nasty” (quiero algo más guarro), exigiendo una mayor agresividad a los suyos, sonaron en el vestuario del Pazo en el descanso del partido. Misión cumplida y todo el derecho a mantener la confianza en un equipo que va de la mano de Moncho López. Tenía su razón en esperar por un Nicolau que veía necesario, fuerte, que lo fue, en la zona, como Pinedo en su lucha con quienes le superan en centímetros que no en intensidad. Además de McDonnell, Oroz o Leimanis... todos, porque las rotaciones son una constante, y aquí incluimos a los “becarios”.
Este buen apunte ojalá tenga continuidad en la próxima jornada ante el Partizan Fuenlabrada. Y aquí no puedo dejar de hacer referencia y con mayúsculas, a aquel joven Partizan (media de 21 años) de los Djordjevic, Danilovic, Rebraca, Loncar o Koprivica... que bajo la dirección de un Zeljko Obradovic con 31 años comenzaba a escribir su leyenda y que, a causa de la guerra de los Balcanes, la FIBA los llevaba a jugar sus partidos fuera de su país. Quienes peinamos canas siempre recordaremos aquel triple final de Djordjevic que otorgaría al Partizan el titulo de campeón ante el Joventut.
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