La era de los aranceles

Publicado: 12 feb 2025 - 00:50

Donald Trump ha implantado la era de los aranceles como quien juega al Monopoly con el mundo. En contra de lo que pudiera parecer, sus objetivos reales son políticos y no específicamente económicos. Con la inmigración y la lucha contra la droga parece que, al menos por un mes, le ha dado resultado con México, Canadá y Colombia. Con China el partido va en empate por la fuerza de los dos grandes gigantes de la economía global. En la Unión Europea tenemos experiencia de su primer mandato porque empieza proponiendo subida de impuestos del 25 por ciento al acero y el aluminio y después rebaja sus expectativas en base a una negociación que dará frutos maduros.

Aunque ese impuesto arancelario se aplica normalmente en las importaciones de EEUU al país que exporta, también es posible aplicarlo a las exportaciones, si bien siempre repercute al consumidor

Lo curioso de todo esto es que el populismo de Trump no defrauda y nos tiene a todos hablando de aranceles, que mucha gente no tiene ni puñetera idea de lo que son. Sin embargo, cuando al personal le hablas de subida de impuestos enseguida comprende de qué va el jueguecito de Trump y sus métodos de capitán América. Aunque ese impuesto arancelario se aplica normalmente en las importaciones de EEUU al país que exporta, también es posible aplicarlo a las exportaciones, si bien siempre repercute al consumidor. Esta moneda de cambio es en realidad un trueque chantajista para lograr un dominio político en la globalización actual con el objetivo de frenar la influencia y el crecimiento de economías emergentes y consolidar la grandeza del imperio yanki sobre cualquier otra hegemonía internacional.

En España sólo juega abiertamente al trumpismo Santiago Abascal en un delirio de grandeza populista del que el PP oficial no participa. Sólo Ayuso coquetea con la idea de la reunificación de la derecha sin llegar a lo más extremo, mientras que Sánchez y sus socios radicales republicanos juegan abiertamente a una cruzada woke progre contra la extrema derecha. Esa ambigüedad contradictoria y confusa de algunos políticos españoles les lleva a abrazar en su nebulosa ideológica tanto a Trump como a Putin en una suerte de política extremista que sólo beneficia relatos pero perjudica a los ciudadanos.

La era de los aranceles es como el desenterramiento de Franco: una moda pasajera para marcar territorio y paquete, confundir a los pueblos y medrar políticamente. Mi madre, que está por los 92 y ha vivido la guerra, la postguerra, el franquismo y la democracia, me ha preguntado preocupada que qué leches es eso de los aranceles. Lo comparó con racimos de bombas, y esto le expliqué: Son bombas disuasorias de guerra política y comercial para afianzar la dominación de EEUU sobre el resto del mundo. En realidad, la era de los aranceles, como todas las eras, tendrá un final, al igual que Trump, Putin y todos los caudillos del mundo mundial y español. De forma que ahora conviene resistir, negociar y cambiar cromos con el trumpismo para mitigar el daño en su juego de barquitos que alcanza hasta el canal de Panamá. Todo irá bien mientras a Sánchez no se le ocurra subirnos de nuevo los impuestos para pagar las cesiones a sus socios y los aranceles de Trump, que amenaza también las renovables. Pero, como es sabido, Sánchez es tan poco de fiar como Trump.

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