El arte de la empresa

MUJERES

Publicado: 26 jul 2026 - 00:40
La Región

En la Quinta Avenida de Manhattan está una de las joyerías más emblemáticas de Nueva York: Tiffany’s. Sus escaparates lucen el brillo fascinante de sus joyas atrapando todas las miradas. Enfrente, con los ojos ocultos tras unos cristales oscuros en la madrugada y con un cruasán en la mano, desayunaba Holly Golightly, o lo que es lo mismo, Audrey Hepburn. Esa imagen icónica e inolvidable ha pasado a la historia del arte indisolublemente unida a la famosa firma creada por el gemólogo Charles Lewis. Al margen del valor de sus tesoros, Tiffany’s es uno de esos sitios en los que se recibe a toda clase de visitantes sin importar su apariencia.

Te abren la puerta ceremoniosamente y te introducen en la tienda como si fueras una reina en busca de su corona. La misma pompa se recibe a la salida, se haya comprado o no. Ese es el arte de la buena empresa y comercios varios. Antes se decía “el cliente tiene siempre la razón” (vaya, no siempre porque hay mucho impertinente en el mundo), y lo cierto es que una sonrisa, una palabra amable, un detalle de buen gusto, capta un cliente seguro. Siempre gusta ser bien tratado en una tienda.

En Ourense no tenemos Tiffany’s, pero tenemos comercios muy importantes y de alto nivel por sí mismos y sus productos

En Ourense no tenemos Tiffany’s, pero tenemos comercios muy importantes y de alto nivel por sí mismos y sus productos. En una reunión de amigas, una de ellas -usuaria, como suele decirse, de toda la vida de uno de ellos en Ourense- me comentaba el auténtico placer de disfrutar del trato, la afabilidad y atención en dicho establecimiento; siempre hacen protagonista al cliente, ante todo; quieren sin lugar a dudas que sus clientes los vean con buenos ojos.

Algo de agradecer ya que a veces, pocas, algunos responsables tratan a sus clientes a lo “pretty woman”. Por eso me piden que cite a Teresa Moreno Campos, Susana Regueiro Puga y Raquel Babarro Diz como ejemplo comprobable de lo dicho. Así ha sido siempre, pero actualmente el responsable de continuar ese ambiente apetecible es Javier Mazón Varela, quien continúa la senda de su madre, Zaida. De Javier me dicen que es más que un profesional. Es la persona ética y decidida, siempre atenta a la buena marcha de la firma y a la satisfacción de quienes visitan la tienda. Como buen e inteligente empresario empatiza con el cliente y resuelve cualquier duda o problema que se presente. Doy fe de ello, porque lo he visto, y bien, con mis propios ojos.

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