Asuntos globales | Trump o el mal de las respuestas simples

Publicado: 22 jun 2025 - 05:07
El presidente de EEUU, Donald Trump.
El presidente de EEUU, Donald Trump.

Donald Trump apareció en la escena política como el gran brujo de la tribu. Prometió acabar con las dos grandes guerras, la de Ucrania y la de Palestina en un fin de semana y devolver a los Estados Unidos la grandeza perdida. Hoy todo sigue peor, las dos guerras multiplican sus muertos y sus carnicerías. En el caso de Ucrania apostó por los intereses de Rusia desde el primer momento, llegando a humillar a la vista de todo el mundo al presidente Zelensky en el despacho oval de la Casa Blanca y en los sucesivos episodios relativos a ese conflicto vimos como Putin jugaba con él como un gato sabio con un ratón atolondrado. En Palestina se abonó de manera incondicional a las brutales tesis de Netanyahu llegando a proponer acabar con la brutal y exterminadora guerra de Gaza con la creación en la ensangrentada geografía de un espacio de lujo análogo a la Costa Azul, Construir en la ciudad de Gaza un espacio igual al Paseo de los Ingleses en Niza. Un disparate que delata la poca empatía que siente y tiene este hombre por el sufrimiento ajeno y en especial con los pobres y condenados de la tierra.

Trump es la raíz y la causa del viento de la ultraderecha que sopla sobre el mundo. La nota que define este movimiento en todos los países es tratar de solucionar los problemas complejos con respuestas simples, contrarias a la razón y a la ciencia. Un ejemplo claro es cuando defendió que el covid-19 se curaría bebiendo legía o negando el cambio climático, una realidad cada día más evidente e imparable si no se toman las medidas necesarias.

El odio fomentado por Trump ha dado un salto cualitativo, al pasar al crimen sin paliativo de los enemigos políticos

Odio a los extranjeros

Otra de las características más definitorias de la ultraderecha es el rechazo y el odio a los extranjeros, siendo un hecho indiscutible que la historia de la humanidad se articuló a lo largo de los siglos por los movimientos humanos de unas geografías a otras. Estados Unidos multiplicó su grandeza apoyada en los movimientos migratorios. Trump ha desatado un caza sin cuartel contra los extranjeros, especialmente contra los sudamericanos. Más que persecución es una caza, la policía trumpista acude a las escuelas, a los entierros y a las bodas a detener a los extranjeros sin papeles. Desatando un sentimiento de terror. Este sentimiento de miedo aterrorizado produjo los mecanismos defensivos de la población y un estado de extremada violencia a lo largo de todo el país. Para restablecer el orden en California, epicentro de violentas protestas, Trump desplegó fuerzas federales y contingentes de marines contra el criterio del gobernador demócrata Gavin Newsom. La tensión entre ambos mandatarios fue creciente y cada día más áspera mientras la violencia y el caos se extendían por las grandes ciudades de todo el país. La decisión de acudir a la militarización para mantener el orden público demuestra la tentación autoritaria de Donal Trump. Su comportamiento es diametralmente contrario al que practicó en los turbulentos días del asalto al Capitolio, donde en vez de ponerles freno los alentó, eran extremistas del movimiento Maga.

Sobre su actuación en California, Trump recurrió a la mentira y a la exageración, hay que reconocer que en eso es un maestro. Dijo que si no hubiera enviado a los federales la Ciudad de los Ángeles habría quedado completamente destruida. Cosa que el gobernador niega rotundamente. La tensión creció con la presencia de las fuerzas federales y la represión de los manifestantes provocó los desórdenes y el odio, que se ha convertido en el motor de la lucha contra los emigrantes. Estados Unidos es un furioso campo de batalla contra la emigración. El ideólogo de la guerra contra los emigrantes es Stephen Miller, convertido en un fantástico aliado de Trump, el consejero de confianza y un líder sin dudas. Asocia a los emigrantes con los criminales sin escrúpulos. La apuesta de Miller es convertir los Estados Unidos en una tierra sin emigrantes.

El odio fomentado por Trump ha dado un salto cualitativo, al pasar al crimen sin paliativo de los enemigos políticos. El pasado día 14 fueron asesinados en Minnesota, Ami Klobuchar, ex presidenta del partido domócrata en la Cámara de representante y su marido Mark. El senador estatal del partido demócrata, John Hoffman y su esposa Yvette rsultaron heridos en su casa de Champlin. El gobernador del Estado Tim Walz calificó estos actos de crímenes políticos.

Trump llegó al poder apoyándose y fomentando el movimiento ultraderechista MAGA (Hacer América grande de nuevo). Tras pocos meses ejerciendo el poder de forma atrabiliaria rozando y quebrantando la Constitución y las convenciones democráticas, el país está mucho peor. El odio flota en la sociedad como el corcho en el agua. Pensó solucionar los problemas económicos aplicando un enloquecido plan de aranceles lleno de contradicciones, tanto que puso la economía USA al borde del abismo y el comercio mundial en confuso estado de alarma.

El verdadero problema es ver la ideología subyacente que mueve a Trump y se extiende a la boyante extrema derecha americana. Se trata de un nacionalismo radical, teñido también de un fanatismo religioso que termina formulando una ideología libertaria que busca suprimir el Estado por el mercado. Viva la libertad carajo que diría el enloquecido Milei.

En este paisaje confuso, el pasado día 13, Netanyahu lanzó un amplio ataque contra Irán con un balance de 224 muertos. Los bombardeos tenían como blanco objetivos militares y centros de desarrollo de un programa nuclear. Esta acción militar llega después de que los israelíes hayan eliminado y descabezado las distintas fuerzas militares del régimen de los ayatolás y de sus servicios de espionaje. Los ataques buscan establecer un caos total en el país.No hay constancia de que Trump y los Estados Unidos hayan participado en este ataque, pero Trump apoya al gobierno de Israel y le consiente todo. Irán respondió, pero cada día se ve con más claridad la superioridad del Ejército hebreo y sus servicios de inteligencia. No sabemos cómo terminará esta guerra abierta entre las dos grandes potencias de la zona, pero sin duda el incendio bélico será devastador.

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