Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Aquí no dimite nadie
Doy por hecho que todo el mundo conoce la canción de C. Tangana y Nathy Peluso que da título a este artículo.
Para los desinformados sin embargo o los que no tengan mucha memoria, les diré que el vídeo promocional del tema se rodó en la catedral de Toledo y supuso en su momento la inmediata destitución del deán de la catedral que autorizó aquel rodaje.
Siguiendo con el hilo informativo diré también que el vídeo es sexualmente explícito y provocativo y yo añadiría que aunque C. Tangana nunca fue ni es precisamente de mi gusto, no entra en mis coordenadas musicales, estaba muy bien. Era un vídeo bonito. Y la canción tiene su aquel, eso no se puede negar.
Supuestamente el texto de aquella canción en realidad, si alguien se toma el trabajo de estudiarlo, aludía a alguien que no creía en el amor pero se había enamorado, así que había vuelto a la fe. Nada más católico que eso.
El problema con aquel vídeo fue que se rodó dentro de la catedral de Toledo y contenía algunas escenas de danza entre C. Tangana y Nathy Peluso francamente bonitas, pero para el gusto de la Iglesia irreverentes, inapropiadas y demasiado obscenas. Más aún en el contexto de una catedral.
A finales de los ochenta viviendo en Madrid me obsesioné con el barroco, inicialmente el barroco español. Iba al Museo del Prado dos o tres veces por semana. Velázquez, Zurbarán y por extensión otros ya no españoles sino de fuera como Rubens, Caravaggio o Tiziano. Leía, devoraba y estudiaba libros, experiencias y cosas sobre el barroco como un bicho que necesitara eso para sobrevivir.
El problema con aquel vídeo fue que se rodó dentro de la catedral de Toledo y contenía algunas escenas de danza entre C. Tangana y Nathy Peluso francamente bonitas, pero para el gusto de la Iglesia irreverentes, inapropiadas y demasiado obscenas.
Cada día se me ocurría una cosa que quería ver o investigar. Yo era un adicto al barroco y necesitaba una dosis tras otra. Si no, no podía respirar.
Un día le dije a mi ex:
-Este fin de semana nos vamos a Toledo, ¿te parece bien?
-¿A Toledo porqué? –contestó ella con buena lógica pues ya habíamos visitado Toledo antes varias veces.
-Bueno. Porque quiero ver el Transparente de la catedral –respondí yo como si eso significara algo.
-¿El Transparente? ¿Y eso qué es?
Se lo expliqué aunque me llevó un rato. Por supuesto ella lo entendió y ese fin de semana nos lo pasamos en Toledo comiendo perdices y paseando por el Zocodover.
Lamento no poder contar ahora qué es el Transparente de la Catedral de Toledo, no tengo el espacio que necesitaría. Harían falta varios libros y muchas imágenes, pero los curiosos podrán informarse en la Wikipedia, en Internet, o en cualquier biblioteca. Hinquen los codos que no estamos aquí para que nos den todo masticado.
Y en fin, por rematar esta tontería de artículo y medio parafraseando en broma a C. Tangana: “Yo era ateo pero ahora creo/ porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo/ ¡Dios!, que me perdone la Virgen de la Almudena/ Yo era ateo, pero ahora creo”.
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