Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Ave sin freno
CLAVE GALICIA
Todos preguntamos a cuánto corre y en cuánto tiempo llega pero a nadie le interesó saber cómo frena. España se subió en 1992 al tren de la alta velocidad hasta convertirse en el segundo país del mundo con más de 4.000 kilómetros de vía y el primero en tragedias y fallecidos. “Desde que la alta velocidad comenzó a operar en Japón en 1964 no se han registrado ni una sola muerte ni lesión grave de pasajeros en accidentes”, recordaron las plataformas de las víctimas de Angrois y Adamuz en un comunicado.
En los últimos 20 años en Italia, una sociedad homologable en la rigidez con el manual, no ha fallecido ningún pasajero en los 1.400 kilómetros de alta velocidad. Y aquí no debería repetirse el dolor de la curva compostelana de Angrois, con 80 fallecidos el 24 de julio de 2013. Pero en la localidad cordobesa de Adamuz murieron 46 pasajeros el 30 de enero de 2026 y nueve meses después son ya 74 los fallecidos en el accidente de Urda del miércoles.
“Las tragedias se repiten por unos gobiernos y un Estado que tras la de Angrois y la Adamuz siguen mirando hacia otro lado”, denuncian las víctimas sin que nadie las pueda corregir, aunque de alguna manera la sociedad es corresponsable. Electoralmente resultaba más rentable inaugurar líneas y estaciones que repasar a conciencia el desgaste de la infraestructura, actuación que alteraría la cuenta del turismo, o modernizar los costosos sistemas de seguridad, que obligaría a recortar kilómetros de vía con el personal pidiendo AVE para llegar a Madrid cuanto antes. Por primera vez en campaña se prometerá seguridad para que no choquen trenes como en el siglo XIX.
“Después de Angrois, Adif no debería permitir que ningún tren de alta velocidad circulase sin el sistema automático de frenado de supervisión continua ERTMS o LZB “, sostiene Jorge Iglesias, ingeniero jubilado que dirigió el laboratorio que analiza la seguridad en la red. Pero somos el único país de Europa que se fía del sistema analógico Asfa y de la inspiración humana para poner un tren a 200, el único que llora tragedias. “Hay un dogma de fe en Adif –administrador de la infraestructura–que dice que el Asfa es seguro hasta 200 kilómetros por hora, lo dijeron en Angrois y hubo 80 muertos”. En Urda duele otra muestra.
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