Jacinto Seara
Modificaciones a la Constitución
La radiografía simple de la jornada electoral en Andalucía, tras una buena participación -más de cuatro puntos respecto al 2022- es tan simple y comprensible como que: El PP con Juanma Moreno gana sobrado, sin paliativos, pero no llega a la mayoría absoluta de las expectativas. El PSOE sanchista, de María Jesús Montero, lleva un batacazo extremo y deja en caída libre al sanchismo, no sólo en Andalucía, sino como se vio en las tres elecciones anteriores en Extremadura, Aragón y Castilla-León. Vox resiste e incluso saca pecho, convirtiéndose en árbitro de la situación. Y los demás juegan en otra liga. Eso de que Adelante Andalucía le restó la mayoría absoluta a los populares es mucho decir; no veo al votante que, sin tener la opción de votar a la izquierda nacionalista andaluza, lo hiciera al PP.
Ya antes del escrutinio final, teníamos claro: 1) Las elecciones en Andalucía las ganaría el Partido Popular; con la duda de si lograría la mayoría absoluta –los 55 escaños-, que nunca es una cuestión menor para el PP. ¡Ayy… las expectativas! Echar mano de Vox no le gusta a nadie, y siempre complica el escenario. Tendrá que hacerlo. 2) Cuál sería la intensidad de la derrota socialista–sanchista, por el morbo de si la señora Montero bajaría de los 30 escaños alcanzados hace cuatro años por Espadas. ¡Y bajó! Si de aquella se diagnosticara la derrota del socialista Espadas de humillante, pues hoy ha sido un descalabro humillante de “la mujer más poderosa de la democracia” (María Jesús, dixit)
Descalabro desde el mismo momento de la designación de la candidata Montero; los malos presagios de cumplieron. Los escarceos y conversaciones con los catalanes, para una financiación singular a Cataluña, con la consiguiente pérdida para el resto de las Comunidades Autónomas –lo que se otorga de más a una, resta a las demás-, fue y es un lastre que se paga. No pasó desapercibida tal inequidad económica a los andaluces. ¡Y más!, la candidata Montero aterriza en Andalucía bajo el hándicap de no presentar unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) en toda la legislatura. No es un deseable currículum de presentación para la candidata. También es verdad que el popular Juanma Moreno, aun con sus formas amables y tranquilas de gobernar, ganando el respeto de los andaluces, tenía, sin embargo, bastante reciente el lunar negro de las notificaciones de los cribados; lo reconoció y pidió perdón, con los ceses correspondientes. Aun así, ¡ayy… de las expectativas! Le dejaron sabor agridulce a la sobrada victoria popular.
En una jornada electoral con muy buena participación, en la que los andaluces se “levantaron del sofá”, tal como pidió María Jesús Montero, Andalucía dijo ¡no! al socialismo-sanchista en un feudo socialista por antonomasia. Ahora, con este resultado, sumado a los anteriores, ¿qué va a pasar en España? Todos miran a Sánchez. Y Sánchez tiene que saber que, por mucha capacidad de resistencia de la que presuma, hoy para nada es coincidente la realidad sociopolítica de España con la realidad política con la que gobierna. Lo que toca, de una vez por todas, con el fin de no deteriorar más las relaciones entre los españoles, cortar la crispación y la polarización existente, es permitir que hable el conjunto de los españoles en las urnas. Para ello, también que los socios de investidura no antepongan sus propios intereses partidistas a los de la ciudadanía, para no alargar la agonía de gobernar sin el concurso del Parlamento, como predicó Sánchez hace casi dos años. ¡En fin!, estas elecciones las ganó bien sobrado el PP, perdió la expectativa.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este martes, 19 de mayo
PROYECTO "CAMINO VERTICAL"
La Diputación pone en valor la Vía de la Plata
VUELVEN LAS ALTAS TEMPERATURAS
Previsión del tiempo: El calor regresa esta semana a Ourense tras las lluvias