Basta ya

Publicado: 08 mar 2008 - 01:00 Actualizado: 10 feb 2014 - 23:59

Mañana, los españoles acudirán a votar por segunda vez bajo la conmoción de un brutal atentado, aunque haya considerables diferencias entre la acción terrorista de Mondragón y la de Madrid cuatro años atrás. Como la hay en el modus operandi de ETA para cometer los atentados, con el escalofriante tiro en la nuca en vez del sofisticado coche bomba. A ojos de profano parece que la organización tiene la capacidad logística devaluada, al decidirse por un blanco tan sencillo: un ex concejal, militante de base, que vivía sin protección.

El ruido de las balas que segaron la vida de Isaías Carrasco golpea el cerebro colectivo de un país sobrecogido que vuelve a la cruda realidad: el gravísimo problema que supone el terrorismo en el País Vasco, auténtico lastre para la convivencia. Es imposible asociar la vida en Euskadi a la normalidad cuando miles de ciudadanos cami nan permanentemente adosados a sus escoltas para no ser blanco de los descerebrados de la Parabellum; cuando los agentes de las fuerzas de seguridad deben ir con pasamontañas, cuando ser concejal del PP o del PSOE en el último villorrio, es sinónino de que la vida, familia y propiedades de los osados están en filo de la navaja.

Y mientras la sinrazón atenaza o incita a la rebelión personal, según los casos, la clase política vuelve a defraudar, incapaz de estar a la altura de las circunstancias en una imposible reunión de Zapatero y Rajoy o en una imposible comparecencia unitaria en el Congreso contra la violencia.

Basta ya de terrorismo; basta ya de acabar con vidas y familias; basta ya de esa inmoral desunión de los partidos para defender lo más sagrado; basta ya de tener que ir a votar, otra vez, con muertos a la espalda (esta vez Isaías Carrasco, sabiendo que todos podemos serlo); basta ya.

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