Las bazas de Pedro Sánchez

Publicado: 23 nov 2025 - 10:00
Opinión en La Región
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En estos dos años que le quedan de legislatura, que muy probablemente agotará salvo que vea un momento propicio para adelantarlas, es previsible que el gobiernos sufra muchas derrotas parlamentarias y se vea incapaz de aprobar no sólo los presupuestos sino cualquier legislación que no satisfaga a las fuerzas de la derecha parlamentaria ahora coaligadas en su contra. No es previsible una censura, pues a Vox no le interesan especialmente unas elecciones en este momento y tiene la excusa de Junts para vetarla, ni tampoco que Junts apruebe muchas normas, por el temor a Aliança Catalana los señale como botiflers vendidos al oro del gobierno español. En este escenario aparentemente tan desolador el gobierno sin embargo puede aún hacer política y jugar con la ventaja de que ocupa el gobierno y no hay posibilidad de que no hay mayoría parlamentaria que lo fuerce a abandonarlo. El PNV ni se considera, después del último informe de la UCO las relaciones con el PP no son precisamente amigables, además de que el PNV depende del PSE para gobernar Euskadi.

Esa baza es la de presentar leyes, que por desgracia son muy populares, como unos presupuestos muy expansivos en gasto y en mejoras de prestaciones sociales, desde pensiones a rentas de inserción, pero sin tener que establecer al mismo tiempo nuevos impuestos o prever nuevas emisiones de deuda para poder afrontar todo ese gasto. Sabiendo que no van a salir no hay porque desgastarse en el proceso. Se podrían incluso presentar incrementos en el gasto militar, para calmar a los socios atlánticos, sin tener que recortar en contrapartida en gastos sociales, como sería de recibo en caso de que el documento presentado fuera a ser aprobado. En cualquier caso con la presentación de este tipo de leyes se conseguirá por un lado liderar a las fuerzas de izquierda incluido Podemos, que difícilmente podrían votar en contra, contribuyendo a su liderazgo en este espacio y por el otro poner en aprietos al PP, que muy probablemente tenga sentimientos contrapuestos al respecto, generándole divisiones internas. En el primer caso Sánchez podría agrupar a su alrededor la mayoría del voto de izquierdas, ahora dividido en varias fuerzas, contribuyendo a su objetivo soñado de ser primera fuerza electoral, aún quedando muy lejos de poder formar gobierno con sus actuales socios. Pero en este caso podría jugar al cordón sanitario contra la ultraderecha y buscar que desde Europa se presionase al PP para que se dejase gobernar al más votado, al igual que los socialistas alemanes, por ejemplo, hacen con los democristianos alemanes. Este objetivo sería más fácil si PP y Vox obtienen unos resultados equilibrados, de tal forma que Abascal tendría bien que entrar en el gobierno o bien condicionar absolutamente la política de un hipotético gobierno popular al necesitar de su apoyo para todas las medidas.

A esta tarea parece dedicarse con afán el CIS, que encuesta tras encuesta parece querer conformar un estado de opinión propicio a este escenario, recordemos que una de funciones de las encuestas electorales, no son las de reflejar realidad en un momento dado dino para intentar crearla en el futuro. Esta es la razón que explica el que sistemáticamente coloque a los socialistas como primera fuerza, a distancia considerable del PP, al tiempo que otorga un considerable resultado a Vox. Es muy probable que sus esfuerzos no se vean recompensados, pero el mero hecho de estar en el poder da grandes bazas a los socialistas en el juego político, y parece que está dispuestos a usarlas.

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