Editorial
La democracia a pedradas y el voto del miedo
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Pedro Sánchez le soltó un "te quiero" a Begoña Gómez en un mitin mientras se daban un pico y el mundo giró en sentido inverso. Las escenas supuestamente tórridas de estos erotómanos son las que entretienen a un país en vísperas de ir a las urnas, que sucumbe al embrujo de un presidente enamorado, subordinando su honradez y la de su prole. En Moncloa reina el flower power y pronto el Consejo de Ministros pondrá claveles en las bayonetas de los fusiles entonando un no a la guerra universal, como lo hacían los jóvenes americanos que en 1967 protestaban contra el conflicto de Vietnam, como se ve en la foto de Bernie Sanders. Pedro y Begoña dejaron a su entregada grey con ganas de más, quién sabe si una conexión con el tálamo en una noche de refriega. La cama también da votos. Se dieron el ósculo para decirle al país que con ellos habrá paz y prosperidad porque una pareja que se quiere nunca llevará a un país al desamor. Los telediarios se rindieron al gesto, poco menos que equiparándolo con el beso del marinero George Mendoza y Greta Zimmer el 14 de agosto de 1945 en Times Square para celebrar el final de la II Guerra Mundial. Por amor renunció al trono Eduardo VIII del Reino Unido para poder casarse con Wallis Simpson, dos veces divorciada. No sería el caso de Sánchez, que por muy amartelado que esté, no parece fácil que deje La Moncloa porque si de alguien está verdaderamente enamorado es de sí mismo. Dejo a la imaginación del respetable con quién se morrearía con tal de permanecer en el poder, con o sin el consentimiento de Begoña. A día de hoy está claro que este hombre por un beso de su flaca daría lo que fuera, como compuso el malogrado Pau Donés. El equipo de asesores del Gobierno ha girado el volante de la estrategia desde la vivienda de Maricarmen, que ya no cotiza, hacia el amor de telenovela, que cunde más. Los entresijos del poder tienen estas derivas tanto en el Gobierno como en los goberniños. ¿Qué son si no los pactos en muchos lugares más que besos sobados en la urna? Hay piquitos poco eróticos en esto de la política, como el que se dieron en la ciudad de Ourense en 2019 el PP y Jácome, amantes que pasaron del odio a la pasión en segundos, iniciando una tormentosa relación que aún guarda momentos de alto voltaje amatorio. Aquí, como en los grandes folletines, puede haber terceros que ponen en riesgo la estabilidad de la pareja. Ahí es cuando aparece el PSOE, turnándose con el PP capitalino, para yacer en el despacho de la Casa do Concello, algo en lo que están poniendo especial empeño, por lo que parece. Lo de Ourense es más bizarro, menos lírico que lo de Moncloa. Es como el célebre beso de tornillo del líder soviético Brézhnev a Honecker, presidente de la Alemania comunista en 1979, antes de la reunificación. Aquello dio lugar al llamado Beso Fraternal Socialista, aunque luego derivó con la caída del muro de Berlín en un grafiti con la siguiente leyenda: "Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal". Pues eso.
Hay amores que no necesitan besos, requieren algo más material, como por ejemplo el dinero. Se suele decir en los entornos financieros que los que viven desahogadamente piensan que lo más importante en la vida es el amor, pero los pobres dicen que es el dinero. A una provincia estadísticamente necesitada (o supuestamente necesitada) le ha caído una derrama de millones en forma de Presupuestos de la Xunta. Es el amor. Con la puntualidad de un reloj suizo y la generosidad que le es propia al gobierno gallego, en el 2027 "Ourense liderará la inversión per cápita" en Galicia, como saludaba el periódico. Más de 1.800 millones en la saca local. Y lo que es más importante: sin que Alfonso Rueda haya tenido que dar un beso a Luis Menor, su presidente en Ourense. Mariconadas, las justas. Eficacia se le llama, no como el Gobierno central, que prorroga sus cuentas cada ejercicio, al ser incapaz de que el Parlamento le apruebe los números. Es importante valorar como se merece el esfuerzo económico de la administración gallega un año más, con su ensalada de números cada octubre, que el periodismo deglute con afán, seguro de que ha encontrado la salida del túnel. Ese amor es como el de una madre, que besa con ternura a su criatura cuando le da las buenas noches y le desea un sueño reparador. No es, ni mucho menos, un beso en el andén de la estación, despidiendo a un ser querido que debe partir. Eso ya no pasará aquí, porque la Administración ahora es nuestra madre. "Ourense es la provincia de España con más dependientes de la pensión", otro titular que nos coló La Región entre beso y beso.
Después de 29 años en el Parlamento de Galicia, institución que preside desde el 2016, Miguel Santalices tal vez tire besos desde la tribuna de la cámara a modo de despedida. Le espera el Senado representando a Ourense para seguir acumulando cuatrienios de experiencia. Tras ser diputada en el Congreso entre los años 2000 y 2015 y desde 2016 a la actualidad, Ana Belén Vázquez Blanco encabeza la lista de los populares en la provincia porque así lo ha decidido el PP a regañadientes de muchos. Se prepara por lo tanto para sumar otros cuatro años más de antigüedad en su ya larga carrera con el tratamiento de su señoría. El PSOE ha movido también sus peones, siempre pensando en los intereses de la provincia, lógicamente, desplazando a Carmen Dacosta del Parlamento de Galicia a la candidatura al Congreso, con el previsible alborozo de su sustituto, que coge puestiño. María Fernández pasa de concejala en el pleno de la capital, a tasquiña do Jácome, a la lista al Senado, que tiene más pedigrí. Besos para todos.
Con la riqueza termal desaprovechada que tiene Ourense, ¿es de recibo que el debate sea si se cobra siete euros por meter los juanetes en una charca?
¿Cuántas decisiones más tiene que tomar el alcalde para darse la razón cuando adelantó que el (su) termalismo es un bluf?
¿Era este termalismo el que iba a llenar los vagones del AVE, no?
Mira tú como los creadores ourensanos franquean sus puertas de par en par para que al menos de vez en cuando la gente pueda observar que la inspiración tiene domicilio conocido al que suele llegar cuando el artista está trabajando, como sentenció Picasso. Estudios Abertos Ourense es un proyecto que mete al público en los espacios en los que habitan las ideas, la materia amorfa y la obra ya firmada. El público entra en esta especie de sanctasantórum y departe con los 45 artistas que se integran en la propuesta, como se aprecia en la imagen. En esta ocasión es el escultor Manolo Buciños el que hace de cicerone en su propio taller. Hay vida en las galerías, en los museos, también en los talleres y está claro que el éxito acompaña a una iniciativa que nos recuerda que en este Ourense hay quien es capaz de impedir que el desierto cultural traspase algunos felpudos. Mira tú.
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