Editorial
La democracia a pedradas y el voto del miedo
En una precampaña marcada, como dice la presidenta del Congreso, por una agresividad buscada, la entrega de los Premios Princesa de Asturias se convirtió en ese reducto de cordura y democracia que tanto se echa de menos.
El jefe del Estado recordó algo tan básico como que “la democracia requiere un compromiso diario, cívico y exigente” y parece mentira que, a estas alturas, tenga que recordar a los gestores de las instituciones semejante obviedad. Porque la Democracia, con mayúsculas, no se defiende mencionándola en cada mitin si no protegiendo sus derechos y libertades y no dejando, por ejemplo, que los trabajadores de la sanidad pública y la educación sean de lo peor pagado de la Administración.
A nadie se le cae la cara de vergüenza de ver las calles teñidas de verde por las camisetas de unos docentes hartos de precariedad y excesos horarios. Ayuso no ha encontrado todavía un minuto para reunirse con ellos como sí hizo con el fantoche de Milei.
Tal vez por eso le resultó tan difícil a la heredera Leonor defender en Oviedo la esperanza ante las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes de su generación.
Ahora, lo que de verdad preocupa a los aspirantes a Moncloa y sus equipos, es lograr una mayoría absoluta que les permita imponer su ideología.
Pero, volviendo a Oviedo, resulta conmovedor, por insólito, ver a personajes como el escritor Julián Barnes o el historiador Timothy Garton o la astronauta Christina Koch, sobre todo esta última, defender desde el Teatro Campoamor que la unión de la humanidad no necesita gestas espaciales. Para Garton el riesgo se encuentra en que todo lo conseguido desde 1945, los derechos que dábamos por sentado, ahora está en riesgo.
Y no hay más que mirar las propuestas del PP y Vox para descubrirlo. Feijóo pretende modificar la ley del aborto, la de la eutanasia y suprimir el Ministerio de Igualdad. Parece que el feminismo ha entrado en campaña para tirarse, los trastos y el pasado, a la cabeza entre Sánchez y Feijóo. El primero recordó al jefe de la oposición que criarse con mujeres “no te hace feminista”, y el segundo le contestó que tampoco lo era “pagarse la carrera política con el dinero de la prostitución”. Todo muy edificante.
Tal vez por eso le resultó tan difícil a la heredera Leonor defender en Oviedo la esperanza ante las dificultades a las que se enfrentan los jóvenes de su generación. Como la dificultad de acceder a un buen puesto de trabajo o el imposible acceso a una vivienda. Solo pudo recurrir a la brillante aportación de los premiados para pedir confianza en el futuro.
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