Bolsonaro, un apellido de emergencia

Publicado: 29 oct 2026 - 04:25
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Jair, el expresidente, cumple condena de casi 30 años de prisión -en su domicilio, por razones de salud- por haber organizado un golpe de Estado cuando perdió las elecciones; su hijo Flávio, al perder la segunda vuelta electoral y enfrentarse a la petición de un juez de entregar su pasaporte como presunto autor de un delito de blanqueo de dinero huyó con su familia de forma clandestina después de pedir asilo en Estados Unidos. Los brasileños tienen motivos para sentir vergüenza ante el apellido Bolsonaro.

Todo Brasil sabe que la justicia le salvó de seguir preso alegando irregularidades procesales en su juicio. Sin embargo, es indiscutible que Lula es un político con gran respaldo popular y predicamento internacional porque en sus dos primeros mandatos transformó Brasil, que se convirtió en país de referencia en la América latina.

En apenas 24 horas el futuro de Brasil se analiza de muy diferente manera tanto por la derecha como la izquierda. Lula, elegido pero con las manos muy atadas por su minoría en el Parlamento y porque Flávio Bolsonaron sería un líder de la oposición muy fuerte, de pronto se encuentra con la ultraderecha de los Bolsonaro herida de muerte. Su mandato se enfrentará a otros retos, pero no a una oposición demoledora que desde el primer momento se ha resistido a aceptar el resultado electoral. En la contra de Lula también su avanzada edad -acaba de cumplir 81 años-, delicado estado de salud, y el recuerdo de la corrupción que le llevo a prisión. Siempre se refiere a su situación de absuelto, pero todo Brasil sabe que la justicia le salvó de seguir preso alegando irregularidades procesales en su juicio. Sin embargo, es indiscutible que Lula es un político con gran respaldo popular y predicamento internacional porque en sus dos primeros mandatos transformó Brasil, que se convirtió en país de referencia en la América latina.

El Partido Liberal de Bolsonaro, la ultraderecha, queda desarbolada tras la inadmisible huida de Flávio Bolsonaro. Es impensable que nadie con ese apellido pueda tener un mínimo protagonismo en Brasil. Una vez confirmado que se había escapado para instalarse en Estados Unidos, de inmediato se abrieron las especulaciones sobre el futuro de la extrema derecha.

Todos los ojos se han puesto en Tarsicio de Freitas, un militar e ingeniero de prestigio político y técnico, gobernador del estado de Sao Paulo, que fue ministro de Infraestructuras de Bolsonaro pero previamente había ocupado cargos con Dilma Rouseff, la primera mujer que fue presidenta de Brasil y es miembro del Partido de los Trabajadores de Lula.

Freitas pertenece al círculo de Bolsonaro, ha participado en la campaña de Flávio, pero representa al ala más moderada del partido. Desde el primer momento reconoció el triunfo de Lula aunque denunció irregularidades en la campaña, no en el recuento de papeletas.

Cuenta además con apoyo importante: el de los evangelistas, que tanta relevancia están teniendo en la política latinoamericana y han sido clave en el triunfo de Lula en la segunda vuelta gracias a la influencia de uno de sus colaboradores en ese movimiento religioso. Si Freitas da el paso para convertirse en líder de la derecha, el PT tendrá un serio rival cuando llegue el momento del relevo de Lula da Silva.

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