Premio Barreiros

Publicado: 29 oct 2026 - 03:40
Opinión en La Región
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Asistí recientemente, en el auditorio de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, a una potente inyección de ourensanismo durante la entrega del pretigioso premio que entrega la Fundación Eduardo Barreiros. La amable invitación de Mari Luz Barreiros, presidenta de la Fundación y Premio Ourensanía 2015, hizo posible que renovara mi admiración por quien fue uno de los gigantes no sólo de la historia de Ourense sino también de la de España.

Don Eduardo hubiera cumplido ciento siete años el pasado 19 de octubre de su nacimiento en Gundiás, Nogueira de Ramuín. Quien fue el mayor empresario privado del sector automovilístico de su época, un auténtico visionario, modelo de emprendedor y célebre, entre otros éxitos, por la transformación patentada de motores de gasolina a diésel. Un fenóneno del marketing, nuestro particular Henry Ford, de quien siempre aconsejo leer su modélica biografía escrita por Hugh Thomas “Barreiros, el motor de España”.

Su famoso decálogo (publicado en el boletín de la empresa, el número diecinueve del año dos, el 15 de febrero de 1966) es un compendio de valores que lamentablemente hoy no son la pauta general de comportamiento pero que se anticipan a todas las publicaciones de auto-ayuda y “management” que aparecieron en las décadas posteriores. Recomiendo leerlas separadamente cerrando los ojos después de cada una de las diez sentencias que lo integran: hacer siempre honor a los compromisos, no mirar a nadie por encima del hombro, ser muy tenaz, rodearse siempre de buenos colaboradores y amigos; convivir al máximo con los que trabajan con uno, estimularlos en la mayor medida, no querer para sí la última peseta, trabajar con intensidad, escuchar las sugerencias aunque procedan de gente modesta y, finalmente, tener vocación y fe.

Su ejemplo sigue siendo motivo de inspiración y nuestra provincia tiene que seguir reconociendo su impronta inmortal y una trayectoria que es ejemplo de superación desde sus orígenes en una pequeña aldea a momentos de esplendor como la visita del rey Faisal de Arabia Saudí a la factoría de Barreiros Diesel en Villaverde (Madrid) el dieciséis de junio de 1966, ejerciendo don Eduardo de conductor al volante de un Dodge Dart especial con techo de cristal transparente.

Procuramos mantener su legado y su recuerdo bautizando con su nombre el Centro Gallego de Innovación en la Formación Profesional con sede en nuestra capital fruto del acuerdo con el Gobierno de Galicia. Por eso viví tan intensamente el momento generado por la Fundación que lleva su nombre y que preside su hija Mari Luz en la entrega del Premio a la figura de prestigio en el campo de la automoción a Francisco Riberas, presidente ejecutivo de Gestamp. Una ocasión para comprobar la selecta capacidad de convocatoria con representantes de los gobiernos central y autonómico, la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, relevantes ejecutivos del mundo automovilístico, con figuras del deporte como Carlos Sainz incluidas, representantes de movimientos sociales como el padre Ángel –presidente de la ONG Mensajeros por la Paz- sin que faltaran diplomáticos de altísimo nivel como Yao Jing el embajador de la República Popular China, país cuyo rol económico y político en el orden mundial nadie discute.

Enhorabuena a la Fundación y mil primaveras más para Eduardo Barreiros.

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