Borges de vacaciones

CLAVE GALICIA

Publicado: 07 ago 2025 - 02:10
Opinión en La Región | La Región
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Después de pasar once meses arreglando los pies a la peña le llegó el día de largarse a Conil para poner sus pinreles en la playa. Medio día más tarde mapa abajo desde León, con repostajes y paradas de descanso, durante la cena en una terraza que había reservado con meses de antelación saludó a clientes, compis del cole, vecinos, conocidos del pueblo, de la noche, del súper y al primo que sólo ve en los velatorios. De la montaña a la costa con el barrio en la mochila. Y como sopló levantito, le tocó bastante confinamiento en la piscina. Como el verano en el pueblo.

Me acordé de Feijóo. Las vacaciones no están sobrevaloradas, es el descanso del currante, pero viajar en julio y en agosto sí.

Después de pasar once meses por las carreteras de Galicia de lunes a viernes anotando pedidos subió al coche a la familia y con la primera bofetada de calor al llegar a destino, a 500 kilómetros de A Coruña, lamentó el día que propuso visitar Soria por un programa de Jesús Calleja sobre el cañón del río Lobos. La ermita de San Bartolomé se impuso al abrazo del aire acondicionado en la segunda jornada de estancia. Su mujer y los hijos salieron de la piscina a desgana para acompañarlo. “¿Aquí dónde está el Orzán?”, preguntó el cativo sin aire para curiosear por la ermita, las cuevas o diferenciar un buitre leonado de una gaviota. Al tercer día estaba contándolo en el abrevadero del tabernero ilustrado, dando la pasta por bien perdida.

“Me acordé de Feijóo. Las vacaciones no están sobrevaloradas, es el descanso del currante, pero viajar en julio y en agosto sí. Como no te vas a quedar en el hotel acabas jugándote la vida por un golpe de calor. Un coruñés empieza a tener problemas a partir de 26 grados, mira el enano que pedía playa del Orzán”, bromeó el comercial. Pero es cuando la mayor parte de la peña que no está en el tajo puede viajar, cambiar el atasco del curro por la cola para visitar un monumento, gasolina para un motor económico. Un paleta fino que recorre el mundo del aeropuerto a la obra sin pisar los sitios de interés turístico que señalan las guías comenta que lo suyo es el hotel de pulserita y barra libre en la piscina. Ha reservado en Tenerife a finales de septiembre para adelantar faena pendiente con el tiempo a favor. “No me gusta viajar, me gusta haber viajado”, respondió José Luis Borges sobre el asunto. Algo que sólo puede decir el que ha viajado.

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