Desde Bruselas se aprieta a Sánchez

CUENTA DE RESULTADOS

Aunque los medios se centran en la presión del PP, para el Gobierno es más fuerte la que viene de Bruselas: la Comisión Europea exige control fiscal en pensiones y la OTAN impone más inversión en Defensa.

Publicado: 08 jun 2025 - 04:15
Exterior de la entrada principal de la sede de la OTAN en Bruselas.
Exterior de la entrada principal de la sede de la OTAN en Bruselas.

En el debate público suele acaparar titulares la presión que ejerce el PP sobre el Gobierno. Así volvió a ocurrir en la Conferencia de Presidentes de Barcelona, convertida en una plataforma más para alimentar la manifestación contra el Ejecutivo. Los barones populares utilizaron el foro institucional como caja de resonancia política, frustrando el intento de Pedro Sánchez de retomar la iniciativa y reconducir la agenda política. Sin embargo, esa presión, por ruidosa que sea, es más escénica que efectiva; más partidista que estructural. Porque existe otra presión, menos visible en los titulares, pero más contundente en sus consecuencias: la que emana desde Bruselas. Y en ella coinciden dos polos de poder –la Comisión Europea y la OTAN– que están apretando a Sánchez desde frentes distintos, pero con una misma lógica de exigencia creciente.

La Comisión Europea ha puesto en tela de juicio la sostenibilidad del sistema público de pensiones, obligando al Gobierno a rehacer sus previsiones sin recurrir a artificios contables, bajo amenaza de retener fondos clave del plan de recuperación. Por su parte, la OTAN –con EE UU como actor decisivo– ha elevado la inversión en Defensa de una mera recomendación a una condición estratégica, insinuando ya un nuevo objetivo del 5% del PIB. Ambas presiones se ejercen desde fuera del debate interno, pero condicionan las decisiones de política económica y presupuestaria. En otras palabras, mientras el ruido político gira en torno al PP, las verdaderas tuercas se aprietan desde Bruselas.

La doble exigencia de la Comisión Europea y la OTAN tiene un impacto presupuestario inasumible para este Gobierno

En el tablero geopolítico y económico de Europa, España empieza a parecer menos un jugador soberano y más una pieza encajada entre engranajes que giran desde Bruselas. España se enfrenta a una pérdida progresiva de margen de maniobra, mientras las instituciones euroatlánticas aprietan las tuercas sin piedad, con muchos miles de millones de euros en juego. Tantos, que la doble exigencia de la Comisión Europea y la OTAN tiene un impacto presupuestario inasumible para este Gobierno.

No es la primera vez que Bruselas recela del sistema público de pensiones español, pero esta vez la desconfianza se ha traducido en una exigencia explícita y amenazante: repetir la prueba de sostenibilidad, esta vez sin maquillaje contable, sin transferencias cruzadas que disimulen el agujero y bajo la amenaza de congelar los fondos del plan de recuperación europeo. En otras palabras, o se hace el examen sin trampas, o se corta el grifo.

La maniobra del Gobierno español –contabilizar como nuevos ingresos unas transferencias del Estado a la Seguridad Social ya previstas de antemano– ha sido vista en Bruselas como un juego de manos impropio de una economía que aspira a mantener su credibilidad fiscal. Evitar un ajuste real mediante un artificio contable ha generado exactamente el efecto contrario al buscado: no solo no se ha ganado tiempo, sino que se ha perdido confianza.

La AIReF ya lo advirtió en marzo: el modelo no es sostenible a medio plazo. El FMI lo repitió. Y ahora es la propia Comisión Europea la que exige una revisión de fondo, no de forma. El déficit previsto del sistema de pensiones a largo plazo –hasta un 3% del PIB en 2050– se suma a una deuda pública que sigue en cotas preocupantes. Para revertir la tendencia, haría falta un ajuste estructural anual superior a tres puntos del PIB hasta 2040.

Al alza: Defensa

La OTAN quiere que todos los miembros de la Alianza Atlántica, incluida España, eleven su gasto en Defensa hasta el 5% del PIB. Actualmente, Madrid apenas ha comprometido alcanzar el 2% este mismo año. Para cumplir la nueva meta, España debería más que duplicar ese esfuerzo, hasta llegar a cerca de 80.000 millones de euros anuales. Es decir, casi el triple del gasto actual en Educación y varias veces lo destinado a Dependencia. Son cifras inasumibles sin grandes recortes sociales.

A la baja: la soberanía

Lo que se dirime no es únicamente una discusión técnica sobre cifras. Es un pulso político sobre soberanía, prioridades y modelo de país. España se encuentra en una encrucijada en la que las instituciones europeas y atlánticas marcan el paso y el margen de maniobra nacional se reduce drásticamente. La presión sobre las pensiones y sobre el gasto en Defensa son dos caras de una misma moneda: la de la disciplina externa impuesta desde la Comisión Europea y desde la Alianza Atlántica.

@J_L_Gomez

Contenido patrocinado

stats