Los buitres tocan fondo

CLAVE GALICIA

Publicado: 25 sep 2026 - 06:10
Xabier R. Blanco
Xabier R. Blanco | La Región

Por orden de notificación o encuentro: la cativa está indignada, la conviviente está indignada, el portero del edificio está indignado, el lobo de mar jubilado del séptimo está indignado, la panadera argentina está indignada, el leído comerciante coruñés está indignado, el cartero está indignado, el marmitero letrado está indignado como la colega del turno de oficio y el tabernero ilustrado ha bajado el volumen a la chapa anarcocapitalista sobre el desalojo de Maricarmen –a los 87 años, por la fuerza y en ambulancia– del piso en el que vivía desde 1956 gracias a un contrato de alquiler que había firmado su padre.

Renta antigua sin recibos pendientes, en El Retiro madrileño, ahora un lujo para una pensión de 1.450 euros. En su día le pidieron 2.650 lereles al mes para que no pudiese pagarlos porque los buitres en fase de engorde –Urbagesa con sede en Madrid y delegación en Valladolid– prefieren pisos turísticos y no que una escritora anónima cubra el alquiler. La historia martillea en la pantalla de cada móvil. Maricarmen sigue en el hospital. Agotamiento severo por un fallo en cadena que debería sonrojar a las administraciones, central y autonómica, los señores diputados, la Justicia y hasta a la policía por el exceso de celo. ¿Recuerdan a Roberto Rivas, el bombero coruñés que se negó a colaborar en el desahucio de una anciana en 2014? El de Maricarmen le chirrió hasta al relator de la ONU. “Qué fronteras no debo traspasar”, cantó Silvio Rodríguez en el Coliseum de A Coruña el sábado y no hablaba de Ceuta.

“No pasaba nada hasta que quemamos un cubo de basura”, resumía su manera de trabajar Hunter S. Thompson, creador del periodismo gonzo, con sobredosis de subjetividad y sustancias en sus reportajes. Lo que hacen algunos ahora con menos pericia. Una chispa inesperada o una anciana en ambulancia rodeada de madera repartiendo estacazos motiva que el decreto de la vivienda vuelva al Congreso. Y las elecciones al caer. Un póster. “Uno de los 25.000 desahucios que ejecutan todos los años en España”, midió mal la presidenta madrileña. La tarde anterior una protesta pedía “el ático de Ayuso para Maricarmen”. Ayer en A Coruña, Vigo, Santiago o Monforte también se concentraron “miles de Maricarmen”.

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