TAL DÍA COMO HOY
Museo del Hermitage
Una cascada de acontecimientos enturbia la gravedad del momento histórico que afecta al conjunto de la humanidad (las guerras de Gaza y Ucrania, la irrupción de Trump en el tablero de los desequilibrios internacionales, el avance de la ultraderecha en el mundo occidental, las crisis climática y energética, los movimientos migratorios, el control del poder por las superestructuras, especialmente en nuestro país, donde la derecha nunca ha aceptado la legitimad de los Gobiernos de Pedro Sánchez).
Hay un párrafo en el libro de M. Bascuñán “El fin del mundo común” que ayuda a comprender cuál sería la solución de los problemas que afectan al sistema democrático “… la política vive del disentir, del argumentar, del convencer. No de verdades únicas, sino de pluralidades que se enfrentan sin anularse”.
Ocupando el lugar del sentido común, marco en el que la ciudadanía debía de escoger la opción política que concuerde con sus intereses sociales y/o personales.
¿Me estoy volviendo loco? ¿Acaso no he oído bien?
“El Gobierno está llamando a los españoles a protestar contra los jueces. Yo les convoco a hacerlo contra los corruptos y contra todos aquellos que los sostienen”. Esta convocatoria la hace el sr Alberto Feijoo, no desde la razón, ni del riesgo del mensaje político, lo hace desde la arrogancia del ignorante que cree que él está al margen de la crítica del pueblo. ¿O se ha olvidado de Almería, de Mazón, de los cribados en Andalucía, de la pareja de la Presidenta de Madrid… etc., etc. Recuerda en su posverdad a Felipe González que sufre amnesia que no le permite recordar a Filesa, a Roldán, a Barrionuevo, a Juan Guerra… y en su petulancia ve la paja en su compañero de partido y se niega a curar la viga que le impide asumir el daño que hace a su partido.
Hannah Arendt, hace ya más de medio siglo que advirtió a la clase política que la pérdida de distinción entre realidad y falsedad desgarra la relación entre las fuerzas políticas, que se aferran a una confrontación donde no existe límite en la simulación de afirmaciones interesadas. Ocupando el lugar del sentido común, marco en el que la ciudadanía debía de escoger la opción política que concuerde con sus intereses sociales y/o personales.
Pero la realidad es que la confusión empuja al individuo a refugiarse en una burbuja en la que procura aislarse de agresivas verdades absolutas que le impiden la configuración de un YO libre de manipulaciones tendenciosas, muchas veces ajenas a sus propios intereses primordiales.
Quizás esté planteándome encontrar la burbuja donde esconder mi desencanto. Empieza a ser urgente.
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