Ángel Mario Carreño
REFLEXIONES DE UN NONAGENARIO
El cambio climático
REFLEXIONES DE UN NONAGENARIO
Las crisis climáticas forman parte de la historia de la humanidad con sus largas y sucesivas fases de glaciaciones y no glaciaciones que el Génesis las predice más breves: “Durante siete años habrá abundancia de comida en toda la tierra de Egipto. Después vendrán otros siete de escasez”. Pueden ser motivadas por fenómenos naturales: erupciones volcánicas, tsunamis, actividad solar, o por las desarrolladas por los hombres, a partir de la era industrial del siglo XIX, en especial por la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas).
Al no existir un registro fiable de las temperaturas anteriores a 1850, estas se deducen a partir de indicadores indirectos, y son el físico francés Jean Fourier en 1824 y la estadounidense Eunice Newton en 1856 los primeros que relacionan el cambio climático con los gases de efecto invernadero -CO2, metano, vapor de agua- como manta que protege a la Tierra manteniéndola más cálida, con el riesgo de que su aumento lo hará también del clima. En 1974 la CIA proporciona un informe a Kissinger -un estudio sobre información climatológica- y este expone en la ONU la posibilidad de cambios climáticos en el cinturón monzónico y quizás en todo el mundo. Al Gore, congresista desde 1977, inicia su preocupación por el cambio climático y el calentamiento global, y en 1990 reúne bajo su presidencia a legisladores de más de 40 países para crear un plan de ayuda de los países industrializados a los menos desarrollados.
Son varios los Nobel galardonados por sus estudios sobre el cambio climático y posibles soluciones: Paul Crutzen, Premio Nobel de Química en 1995, propone “frenar el calentamiento global con aviones a 20.000 metros rociando con anhídrido sulfúrico”, y Walter Kohn, Premio Nobel de Química en 1998, aboga por “sustituir el sistema energético actual por paneles fotovoltaicos” (ojo a sus patrocinadores).
En 2006, Al Gore, exvicepresidente de EEUU, presenta el documental “Una verdad incómoda”, y en él atribuye el huracán Katrina del 2005 al cambio climático y afirma que, dentro de la década, las nieves del Kilimanjaro habrán desaparecido. Al año siguiente recibe el Premio Nobel de la Paz, compartido con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, y el año 2021 comparten el Premio Nobel de Física Manabe, Hasselmann y Parisi por sus estudios sobre el clima de la Tierra y que ya desde los 60 hablaban del cambio climático.
Desde el año 1995 se celebran conferencias anuales COP (Conference of the Parts) para estudiar y proponer actuaciones sobre el cambio climático. Así, la COP 3 aprobó el denominado Protocolo de Kioto, señalando como objetivo la reducción media del 5% con relación al nivel de 1990 de emisiones de carbono en 36 países industrializados, y la Unión Europea, al final de 2012, además de créditos de carbono cuya curiosa finalidad es que países o empresas puedan utilizar los de otros países para ayudar a cumplir sus objetivos climáticos. El 12 de diciembre de 2015, se firma el acuerdo de París-COP 21- sobre el cambio climático, por el cual los 196 países se comprometen a limitar el calentamiento mundial a 1,5 grados en comparación con los niveles preindustriales. Los COP anuales se han caracterizado por repetir los propósitos de limitación de la temperatura, de recordar la necesidad de financiación muy inferior a la prevista y se han convertido en unas vacaciones para los más 50.000 participantes en los últimos años. El Foro Económico Mundial de Davos incluye por primera vez en 10 años cinco riesgos de carácter ambiental y en él intervienen Al Gore ¡y Greta Turnberg! Y en las conclusiones de los celebrados en 2024, 2025 y 2026, tanto en los riesgos globales a dos años como a diez, los eventos climáticos ocupan el primer o segundo lugar.
¿Y España? En 1995 se crea en el Senado una comisión especial para el estudio del cambio climático que pasa a serlo también en el Congreso a partir del 2012. José Segura, ex diputado y senador, publica en 2017 “Frenar el cambio climático. Una aportación y 101 propuestas”. TVE, en 2021, emite el programa “Objetivo planeta”, de Lorenzo Milá, y al año siguiente el Congreso aprueba la “Ley 7/ 2021 de cambio climático y transición energética”, cuyo preámbulo es: “Naciones Unidas ha subrayado que existe una diferencia creciente entre la senda real de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y las obligaciones asumidas por los Estados parte del acuerdo de París de 2015”.
Este año 2026 nos ofrece dos opiniones diferentes sobre la evolución del cambio climático: “Ninguna de sus predicciones apocalípticas se ha cumplido. Las mentiras de Al Gore sobre el cambio clImático 20 años después”, escribe Santiago Navajas en Libertad Digital. Y Antonio Guterres, secretario general de la ONU: “Estamos llevando el planeta Tierra a traspasar sus límites. Todos los indicadores climáticos clave han superado el umbral de alarma”.
El torero Lagartijo decía a finales del siglo XIX, en frase atribuida posteriormente a Rafael el Gallo: “Hay gente pa tó”. En efecto, hay escepticismo ante un excesivo alarmismo y mi opinión es que el ser humano se adaptará a un incremento de 1,5-2 grados, al igual que lo ha hecho con los +1,1 desde finales del siglo XIX.
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