Itxu Díaz
EL ÁLAMO
El turismo es una bendición para España
Cada 12 de octubre acostumbro escribir, a modo de homenaje y por su siempre buen hacer, dirigiéndome a la Guardia Civil (GC). Llevo así cada año desde que tuve la responsabilidad de ser subdelegado del Gobierno del Reino de España en Ourense, tiempo que aproveché para conocer bien al benemérito cuerpo. En octubre de 2024 titulé el artículo “La Guardia Civil ayer, hoy y siempre” y en 2025, “La Guardia Civil siempre está”. Me refería a que la GC siempre estuvo y está con los ideales fundacionales de cercanía, vigor, constancia y lealtad, y tiene forjada una historia que forma parte de la del país al que sirve, España, y que es indiferente a quién la gobierna en cada momento.
Consiguientemente, no se trata de ser un oportunista para la ocasión, al tener conocimiento y comprobar cómo con el sanchismo hasta una institución benemérita sale mal parada, como nunca sucediera, debido al desprecio y desconfianza que le proyecta a la GC. El sanchismo barrunta demonios por todos lados. En vez de ser fiel al “no las hagas, no las temas”, dispara temores: si la judicatura, si los empresarios, la prensa… y ya sólo faltaba ¡la Guardia Civil! Que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz haya acordado citar como investigados a la directora general de la GC y al director adjunto operativo (DAO) es una desgracia en general; pero que, además, salpique y ensucie el siempre ejemplar y leal benemérito cuerpo de la GC como jamás habíamos visto, no lo merecemos los españoles ni mucho menos la GC. El sanchismo rompe con todo en su huida hacia adelante, que mientras pasen días caen panes…
¡Qué canallada! Ver a la directora y al DAO investigados no es a lo que estábamos acostumbrados, ni habíamos nunca visto
Desde 1884, ya son 182 los años que lleva sirviendo la GC al conjunto de los españoles, siempre adaptándose a las necesidades que exigen los nuevos tiempos. Cambió España, tuvimos una Transición, muchas cosas se transformaron, pero la GC resultó inalterable, resistente al desaliento y sin admitir nunca la dejación de responsabilidades y deberes propios; a sabiendas de que el equilibrio en la autoridad, justicia y ejemplaridad es donde reside la esencia de un moderno estilo de mando. Pero hoy observamos, somos muchos los que lo sentimos, el abandono hacia el cuerpo. Yo mismo he denunciado la dejadez por parte de los altos cargos serviles, por ministros como el de Interior, hacia la GC. Ya no sólo por el no reconocimiento de “profesión de riesgo”. Es una canallada realizada por ¡canallas!, una afrenta que un juez de la Audiencia Nacional impute a la directora de la GC y al DAO, y aquí es como si nada hubiera sucedido y el Gobierno los mantiene. ¿Existirá mayor desprecio del Gobierno a la GC? Pero ¡si hasta Sumar, Podemos e IU piden el cese!
Acostumbrados, desde hace ya un tiempo, a que una pésima noticia tapa la anterior, en una escalada tanto en intensidad como en tiempo, es muy mala nueva para el interés general de los españoles la ausencia de credibilidad -una vez más- del Gobierno con la forma de dirigir a las fuerzas del orden, pilar básico de nuestra convivencia. La directora general de la GC y un DAO han atendido y se han comportado con más fidelidad e interés hacia quien los nombró que al propio sistema y ordenación institucional, que debe defender y dirigir. ¡Qué canallada! Ver a la directora y al DAO investigados no es a lo que estábamos acostumbrados, ni habíamos nunca visto. No es compatible en un Estado de derecho. Qué mal suena, pero sobre todo que mal hace leer que el presidente del Gobierno respalda a la directora general de la GC y a su DAO, imputados por ser parte de la cloaca. Sólo alguien que vive rodeado y familiarizado con cloacas se siente tan inmune que no le importa nada la situación. Y qué decir, en el cómputo global, de la denigrante situación del Gobierno de España, que acumula más imputados que diputados tiene.
Y ahora todas las triquiñuelas sanchistas. Incluso apelando al “principio de proyección”, mecanismo de defensa por el que el sujeto atribuye a otras personas las propias virtudes o defectos, incluso carencias. No puede ser, no lo merece, que la GC sufra vejaciones por parte de sus “canallescos mandos”, puestos ahí por el Gobierno. Jamás debiéramos ver esta situación, aunque sólo fuese por los “años de plomo”, en los que ETA asesinó a 243 GC e hirió a más de 500 que forman parte del sacrifico e historia de la GC por España.
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