El candidato socialista

PUNTADAS CON HILO

Publicado: 24 oct 2026 - 05:50
Pedro Sánchez, durante un acto de precampaña en Burgos.
Pedro Sánchez, durante un acto de precampaña en Burgos. | Europa Press

Es Pedro Sánchez el candidato adecuado? Ante las elecciones generales del 29 de noviembre es lógico y conveniente cuestionarse si el actual presidente del Gobierno es el aspirante ideal para su partido, para la Administración pública y para España. Desde un punto de vista objetivo, todos los datos aconsejarían un cambio de personaje e, incluso, una renovación profunda en la organización que lo propone. Pocos aspectos de su mandato y de su entorno aguantan un análisis razonable, sereno y riguroso. Sólo la falta de rigor y de razón propios de un planteamiento fundamentalista justificarían algunos de los apoyos que encuentra en la izquierda.

No ganó las elecciones del 2023. Quedó a 16 escaños del partido más votado, el PP. Más distancia que cuando Aznar le ganó por 15 escaños a Felipe González, en 1996, la diferencia entre 156 y 141. Tuvo que comprar el Gobierno con decisiones y acuerdos del Consejo de Ministros que él mismo calificó de inconstitucionales y contra todo derecho, como amnistiar los condenados por el proceso catalán y liberar a presos de ETA. Con esta compra formó un Gobierno incapaz de cumplir el mandato constitucional de presentar cada año los presupuestos generales del Estado dentro de un plazo determinado, algo que también él calificó de incompatible con mantenerse en la Moncloa. Es todo un currículum que dejaría en la cuneta a cualquier aspirante a seguir gobernando.

Pero eso no es todo, la falta de apoyo social y parlamentario le ha demolido todas las estructuras que había montado para iniciar una campaña electoral. El intento de utilizar el desahucio de Maricarmen en Madrid para dar la impresión de que ahora sí, después de ocho años gobernando, iba a comenzar una política de vivienda eficaz le ha provocado una cadena de escándalos en el seno del partido y del grupo parlamentario.

Cruzada

Iba a comenzar una cruzada contra los grandes tenedores de pisos y sus abusos por alquiler, hasta que se descubrió que medio grupo parlamentario estaba en esa situación que querían combatir. Todos poseían pisos que alquilaban y desahuciaban a quien no pagaba. Y actuaban como auténticos fondos buitre con los inquilinos. Incluso el propio matrimonio presidencial era casi un gran tenedor. Total, que campaña por el desaguadero. Como para desistir en la candidatura.

No parece que nada de todo lo que hizo pueda ser el mejor historial laboral de un candidato a la Presidencia del Gobierno. Resucita aquel Frente Popular de 1936 que aglutinaba a toda la izquierda para ganar unas elecciones con el único fin de que no hubiera alternativa democrática.

El intento de inflar el Censo de Residentes Ausentes con todo tipo de nietos con algún remoto pariente español también se le ha venido abajo. Había urdido una ilegalidad para lograr este incremento por una puerta trasera que se les ha cerrado en las narices. Han luchado a brazo partido. El Tribunal Supremo ha frenado la maniobra, suspendió el aumento del censo por esta vía ilícita y pidió la acreditación que justifique las nacionalizaciones concedidas sin ninguna garantía de legalidad. Tratan por todos los medios de boicotear al Supremo, con la disculpa de que no hay tiempo para hacer el repaso de documentos, que no se puede frenar el proceso y todo tipo de trampas para que la Justicia no pueda hacer su trabajo. Incluso han intentado utilizar al Tribunal Constitucional para que su presidente hiciera el mismo apaño que con la amnistía de Puigdemont; pero Conde-Pumpido ya no se atrevió, de momento, porque suele dejarse seducir por los cantos del Ejecutivo. Otra maniobra que se esfuma, como debía esfumarse su candidatura.

Le ha fallado también la promesa de la normalización de Ceuta tras la invasión de los inmigrantes. Cada día parecen más sorpresas. Desmantelan unos asentamientos y surgen otros nuevos en lugares distintos. Algunas ONG que reciben fondos del Gobierno están ayudando a los ilegales a defenderse de la Policía y del Ejército. Es una situación que supera al denominado mando único dirigido por el aspirante a presidente canario por segunda vez. Ha tenido que dimitir el delegado del Gobierno por mentir y todo el proceso está en manos de la Justicia para depurar responsabilidades.

No parece que nada de todo lo que hizo pueda ser el mejor historial laboral de un candidato a la Presidencia del Gobierno. Resucita aquel Frente Popular de 1936 que aglutinaba a toda la izquierda para ganar unas elecciones con el único fin de que no hubiera alternativa democrática.

Por eso, con un buen candidato o mal candidato, no se puede descartar nada.

Rotos y descosidos | El voto de los nietos

Félix Bolaños, ministro de Justicia.
Félix Bolaños, ministro de Justicia. | Europa Press

Sigue la polémica del voto de los nietos de residentes ausentes en las elecciones generales de noviembre. Se cruzan aquí dos tendencias.

Por un lado, la estrictamente jurídica, que tiene poca vuelta de hoja. Si las embajadas o consulados han dado la nacionalidad a personas que no cumplían los requisitos legales es una ilegalidad que debe corregirse cuanto antes. Además, tendrá que depurarse la responsabilidad de los funcionarios que provocaron, o promovieron, esa actuación que no estaba de acuerdo con la ley. No puede quedar impune una Administración que actúa contra derecho. Ya se han publicado muchas noticias de consulados que dieron la nacionalidad sin comprobar la validez de la documentación presentada. E incluso ha proporcionado la nacionalidad española ciudadanos extranjeros sin ninguna justificación legal.

Por otra parte, la tendencia estrictamente emotiva o de hechos consumados. Consideran que, si muchos de estos nietos ya tuvieron la nacionalidad y votaron en elecciones anteriores, no hay razón legal para que no voten ahora. Como si el hecho de haber cometido una ilegalidad ya le habilita para seguir cometiéndola. Razonan que, si antes no se dio cuenta nadie, ahora ya está hecho, no se puede impedir su voto. Es como si el hecho de robar sin que nadie se dé cuenta ya hablita para seguir robando con aval jurídico.

Si los trámites no se han hecho bien hasta ahora, no se entiende la contumacia del Gobierno por evitar la acción de la justicia y la corrección de los errores.

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