A cantiga da queimada, recuerdo del Festival del Miño, sigue viva

HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL

Publicado: 16 jun 2026 - 05:40
Lalo Vázquez Gil, primero por la izquierda.
Lalo Vázquez Gil, primero por la izquierda.

Pensaba yo que, salvo en la memoria y el recuerdo de quienes lo vivimos, ya nadie se acordaba de las viejas canciones del Festival del Miño, desaparecido hace 52 años, que ya es decir; pero resulta que todavía queda por ahí, y suena a veces por las ondas, una de sus supervivientes. Se trata de la en su día popular “Cantiga da queimada”, del vigués Lalo Vázquez Gil, que fue el último cronista oficial de la ciudad de Vigo, ya que desde que falleció no se ha cubierto este puesto de nuevo.

El otro día, rebuscando en la radio, me salió al encuentro esta conocida pieza, realmente histórica, y se me encendieron los recuerdos de mi amigo su autor Lalo Vázquez Gil, periodista como yo y muchas cosas más. Sigue siendo un referente esencial del humorismo vigués. Conocido como “Gorecho”, era un hombre de múltiples actividades y saberes, en los que el periodismo solamente era una faceta más.

Nos conocimos en 1970 en el palco de prensa del Festival Internacional de la Canción del Miño, en Ourense, donde él estaba en una doble faceta: como profesional de la comunicación y como autor de la que resultaría canción ganadora “A cantiga da queimada”, interpretada por Alberto. Yo era entonces redactor de Radio Popular de Ourense. Surgió entonces una franca amistad que perduraría toda la vida y que se regeneraría cuando dos años después de aquel encuentro yo me trasladaba a Vigo. Siempre que nos veíamos recordaba aquel encuentro y me decía que debería volver a la radio.

Ciertamente, una ciudad se empobrece cuando pierde a personajes como Lalo Vázquez Gil, porque no surgen de manera espontánea quien los remplace y, en todo caso, hombres semejantes tardan en aparecer y cuajar. Al descubrir su propia biografía ya se han dibujado los trazos de la personalidad y la obra cotidiana de Lalo, cronista de las cosas sencillas, periodista de pluma ligera, versátil, sencillamente amena. Conocedor del pasado de Vigo recuperó aspectos esenciales de su historia y merecía sin duda, por ello, el título de “Cronista oficial de la ciudad”.

Vázquez Gil fue uno de los periodistas que empezó a usar el idioma gallego de modo habitual cuando aún se pasaba “a longa noite de pedra”, y su ingenio y cualidades poéticas se proyectaron en numerosas canciones como la ya mencionada que fue galardonada en el Festival del Miño. Pero de todas sus cualidades, era especialmente grato en la distancia corta, la conversación abierta y variada, informal, sin pedantería. Era culto y entrañable, generoso con todos.

Su obra está muy dispersa, no solo en libros, folletos, separatas y artículos de prensa. Tenía un especial sentido del humor y una capacidad sin límites para los concursos literarios, de modo que se aburría de ganarlos, uno tras otro. En eso era imbatible. Su secreto, saber obtener todo el rendimiento de cualquier tema y hallar las palabras justas para hacer una pieza literaria de cualquier punto de arranque.

En las asambleas de la Asociación de la Prensa solíamos sentarnos cercanos y sus intervenciones eran siempre oportunas, destilando ese humor inseparable de su persona por seria que fuera la cuestión por tratar. Cuando en 1999, con motivo de los 90 años de la Asociación de la Prensa, organizamos un acto para entregar una medalla a los periodistas que habían pasado los 40 años de ejercicio, era uno de los más veteranos y de los que más agradeció este pequeño reconocimiento a su labor de toda la vida. La suya ha sido larga, aunque siempre es pronto para morir, pero desde luego fructífera.

Conviene recordar que Ourense debe recordar a este vigués universal que hace 56 años escribiera aquella canción en gallego que abriera caminos en el añorado, al menos por mí, Festival de la Canción del Miño, Canción del Mundo Celta, que esta ciudad dejó morir en 1974, y que hasta estuvo a punto de ser recuperado por un alcalde de Vigo para instalarlo en el parque de Castrelos. Ya saben quienes siguen estas historias, que creo que adecuadamente modernizado aquel festival musical de nuestra juventud pudo tener más larga vida, si en la Casa Consistorial hubiera habido la sensibilidad y la inteligencia adecuada.

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