Cerdán a la prisión

Publicado: 01 jul 2025 - 04:05
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La declaración del exsecretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, en el Tribunal Supremo, ante el instructor de la causa Leopoldo Puente, a efectos políticos, mas allá de la defensa del investigado y lo que afirmara de las relaciones con Koldo García y su predecesor en el cargo mencionado, José Luis Ábalos, tenía un interés político indudable: saber si decía algo concluyente acerca de que las mordidas supuestamente recibidas de constructoras por la concesión de obra pública habían ido en parte a la financiación ilegal del PSOE.

Ese es el dique de contención en el que se sujeta la legislatura y si hubiera atisbos de que el PSOE se había financiado ilegalmente y también había acudido dopado a algunas elecciones, como ocurrió con el PP, la legislatura habría entrado en fase de disolución, porque así lo han expresado los socios de Pedro Sánchez, en el Gobierno o en el Parlamento. Santos Cerdán, como José Luis Ábalos, han negado la financiación ilegal, lo que circunscribe el “caso Koldo-Ábalos-Cerdán” a un asunto de corrupción política de baja estofa, a pesar de que el magistrado Leopoldo Puente cifre en cinco millones de euros el botín que habría obtenido la organización criminal de la que formarían parte con Santos Cerdán, acerca de quien señala que existen “notabilísimos indicios” de que se trataba del jefe de la banda.

El auto del magistrado Leopoldo Puente, por el que ha enviado a prisión a Santos Cerdán, al menos comienza a acotar la dimensión del caso

Si, por un lado, el PSOE se puede encontrar satisfecho de esta primera declaración de los investigados, por otro se encuentra molesto porque Cerdán ha utilizado el argumento del que se valió Pedro Sánchez al afirmar que le había creído hasta el último momento porque le consideró víctima de una cacería política como la del que él mismo estaba siendo objeto. Cacería que el ex “número tres” del PSOE atribuye a haber sido el artífice de los gobiernos de coalición mediante sus conversaciones con los partidos que apoyaron la moción de censura en su día y luego la última investidura.

Con el encarcelamiento de Santos Cerdán para que no destruya o manipule pruebas -ni el juez ni el fiscal se han creído la manipulación de las conversaciones grabadas y guardadas por Koldo García-, el caso puede entrar en una nueva fase si el exdirigente socialista se cuece en su jugo y decide en algún momento pactar con la fiscalía colaborar con la justicia a cambio de beneficios penitenciarios, que es lo que hizo el comisionista Víctor de Aldama, lo que le permitió salir de la cárcel a pesar de que estaba en prisión por un caso distinto. Al PSOE le queda confiar en dos cosas, que, en efecto, no se haya producido ningún desvío de fondos para su financiación, o que al “triángulo tóxico” le quede un mínimo de respeto por la formación política de la que proceden, algo que no se podía esperar del investigado Aldama.

El auto del magistrado Leopoldo Puente, por el que ha enviado a prisión a Santos Cerdán, al menos comienza a acotar la dimensión del caso, al considerar que la trama en la que pone en la cúspide al que fuera mano derecha de Pedro Sánchez en el PSOE, se benefició de un uno por ciento, aproximadamente, de unas concesiones investigadas por valor de 523 millones de euros, y que a la vista del dinero que se repartió con Koldo García y Ábalos le da para sospechar de que pudieron haber beneficiado a “más personas físicas o jurídicas”. Por el momento, el PSOE no aparece entre estas últimas.

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