Chapuzas continuas

Publicado: 03 jul 2026 - 00:40
La Región

Está mal que sólo les parezca fea la corrupción cuando la Policía y Guardia Civil los descubre y nos enteramos todos, pero más destrozos que las mordidas, las comisiones y la prevaricación los causan cuando toman decisiones gubernamentales. El problema de la vivienda siempre ha sido eso: un problema. Pero cuando se aplican medidas que mezclan la ignorancia sobre el funcionamiento del mercado con normativas intervencionistas propias de los países comunistas, sobreviene el desastre.

Tras anunciarse que los pisos de alquiler se someterían a límites y que, más o menos, quien fijaría el precio del alquiler sería el Estado, en un año desaparecieron de la oferta el 40% de los pisos. ¿Qué sucedería si, de repente, la oferta de comprar merluza o melones se redujera un 40%? Pues que sólo podrían comprar melones o merluza los más ricos.

Además del Cuerpo de Inspectores de Pisos Vacíos, habría que crear el Cuerpo de Inspectores de Automóviles sin Usar, y requisarlos

Cada vez que toman una nueva medida, o simplemente la anuncian, los pequeños propietarios de un piso o dos -clases medias NO adineradas- deciden poner a la venta su piso. Y no te digo nada cuando sale la tonta contemporánea de guardia -sea ministra o asimilada- y amenaza con requisar los pisos vacíos, con esa seguridad que produce anunciar medidas de comunismo “vintage”. Para compensar, Pedro I, el Mentiroso, cada dos meses anuncia que va a construir 400.000 viviendas, o 245.000 o 580.000, según toque ese mes. No se tiene noticias de que se hayan diseñado ni siquiera los planos de esos miles de viviendas que tendrá que promover el Gobierno que venga.

De todas formas, lo del piso vacío me parece poco. Además del Cuerpo de Inspectores de Pisos Vacíos, habría que crear el Cuerpo de Inspectores de Automóviles sin Usar, y requisarlos. Y, el invierno próximo, los Inspectores de Abrigos, que hay mucho capitalista que tiene un abrigo en el armario que no se pone nunca.

El alcalde de Manilva, Mario Jiménez, ha dedicado una avenida a un promotor inmobiliario, José Ros de la Torre, justo honor a una gran persona. Pero en la izquierda -rama analfabeta- se suele observar al promotor como una especie de pirata, y cuesta más conseguir una licencia que la ciudadanía estadounidense a un mejicano nacido en Guanajuato. Esperemos que la izquierda inteligente ayude a detener tanta chapuza y su destrozo correspondiente.

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