Chupinazo nacional

Publicado: 11 jul 2025 - 03:05
Opinión en La Región
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Las maletas de verano circulan por cinta transportadora como el chupinazo de San Fermín de esta semana. En PP y PSOE hay sentimiento unánime de que el foguete del Comité Federal del PSOE y del Congreso Nacional del PP, marca un nuevo inicio de etapa. Feijóo y Sánchez lo encienden con la mirada puesta en mejores festejos, encierros y fervor. Y así y todas las horas no son iguales: la euforia PP es angustia PSOE con el presidente citado en los tribunales, Santos Cerdán en la cárcel engañado y esperando absolución prometida, y la UCO trabajando en nuevos informes.

El líder Feijóo ha marcado cartel de feliz verano en el XXI Congreso del PP y, sin ser programa electoral, lo pone a la venta como la mejor manera de gestionar la emoción negativa de la España de Sánchez. Igual que un libro de autoayuda para entrenar el entusiasmo, catalizar la fuerza interior y aumentar la fortaleza de una España más plena. El ánimo de Alberto Núñez Feijóo y su nuevo ejército quiere admiración hacia lo virtuoso que vendrá y no tenemos. Un soplo vital, como lo definían los antiguos griegos, y que mantiene como antídoto la emoción positiva más fuerte que poseemos, la esperanza. Sin embargo, precisa que ésta necesita del componente mental cognitivo del optimismo realista, y no ingenuo, que actúe como regenerador institucional para revisar las leyes ideológicas que se han aprobado, ejemplo en la Memoria Democrática, la del solo sí es sí o la ley Trans.

Los toros sueltos de la actualidad embisten sin aviso: el caos ferroviario, las grietas judiciales, las contradicciones legislativas

Tomar este mes de julio pensando en regenerar los diez millones de votantes de Rajoy es ilusión en muchos equipajes, y en otros está que la Agencia Tributaria advierte al Tribunal Supremo que la investigación patrimonial de Santos Cerdán queda limitada si no se recurre a la Hacienda Foral de Navarra. Allí el verano arde con la intensidad de lo que se calla porque el que fuera secretario de organización del PSOE y negoció la investidura cruza la línea entre domicilio fiscal y domicilio político. Las chispas del caso Cerdán iluminan lo que algunos quisieran mantener a oscuras.

En todo encierro el toro suelto trae heridas y contusiones y al mal humor colectivo tenemos vagones cargados de impaciencia. En cada andén, la espera se hace política y el retraso es alegoría nacional. En el murmullo del altavoz que no ofrece soluciones, resuena el eco del desconcierto institucional y las maletas se llenan de incertidumbres dobladas con esmero, y los partidos empaquetan su relato como si fueran souvenirs para peregrinos del poder. Feijoo vende serenidad como agua en plena ola de calor constitucional. Sánchez, por su parte, asiste a la dramaturgia judicial y la penalización europea como un actor que ya conoce el desenlace, pero no el horario del estreno.

La esperanza, ese músculo invisible de la ciudadanía, se encuentra en fase de rehabilitación intensiva. Se ha pasado de la terapia del desencanto a los ejercicios del optimismo, como si el país estuviera en manos de un fisioterapeuta electoral. Feijoo aspira a convertir la rehabilitación nacional en una maratón emocional con entrenamiento en valores y avituallamiento jurídico.

Los toros sueltos de la actualidad embisten sin aviso: el caos ferroviario, las grietas judiciales, las contradicciones legislativas. No hay capotes suficientes en el ruedo institucional. Y así, entre heridos y contusionados, la fiesta democrática se reinventa o se tambalea, según el ángulo desde el que se mire.

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