Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Si el encargado de pronunciar la apología delante de tu cajón es Xesús Alonso Montero y te reconoce como su “maestro” seis décadas después de haber sido su alumno de Literatura en el Instituto de Lugo, la vida del científico que en estos momentos se despide ha sido algo más que ensayo y error.
El profesor de Literatura recomendó leer “A cantiga da burata” (Medulia Editorial, 2024) para maravillarse con Breixo de Rábade
Sucedió el domingo en el tanario de Pereiró en Vigo por el fallecimiento de Miguel Anxo Murado García, tío del periodista y escritor con el mismo nombre. La amistad fraternal con Alberte, el menor de los dos hijos, propició el descubrimiento de un investigador que de haber sido la mitad de trepa de lo que tantos otros, el obituario diría que el sábado en Vigo palmó a los 80 años un Nobel por sus trabajos sobre el aprovechamiento de los residuos de la acuicultura y la pesca, mucho antes de que la economía circular entrase en la agenda política, o la degradación de los insecticidas en el suelo, tesis con la que se doctoró en Biología en 1972 en la Universidad Complutense.
Científico del Instituto de Investigaciones Mariñas, director del CSIC y formador, Murado también era virtuoso con la guitarra clásica, compositor y poeta. “Un hombre del Renacimiento”, se escuchó a los compañeros y discípulos. “Un humanista na época de hoxe”, añadió Alonso Montero.
El profesor de Literatura recomendó leer “A cantiga da burata” (Medulia Editorial, 2024) para maravillarse con Breixo de Rábade, “altísimo poeta do século XIII que se inventou Miguel Anxo”. Al sacerdote que oficio la ceremonia se le ocurrió ofrecer la comunión pero se quedó con las ganas de abrir el copón. La ciencia pasa de dios, sería el titular de la escena. “No te creas, alguno habrá venido comulgado, aquel es del Opus”. Prueba y error.
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