Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
RECORTES
El bochornoso episodio ocurrido ayer en los salones de un hotel de Madrid en los que Leire Díez, presunta fontanera de Ferraz, convocaba a la prensa para ofrecer una versión de los hechos que la señalan, no se habría podido producir si el colectivo periodístico fuera lo suficientemente sólido y enérgico en la defensa de sus derechos y deberes para evitar estas bufonadas. Leire Díez, que se proclama periodista, planteó uno de esos actos tan en boga actualmente y tan incalificables, consistente en ofrecer una versión de los hechos, darse la vuelta y marcharse sin aceptar diálogo.
El acto comenzó con un posado de más de veinte minutos ante la nutrida tropa de plumillas que se dieron cita en el recinto para asistir a su monólogo. Si los periodistas tuviéramos la suficiente entidad profesional no solo no aceptaríamos ni uno más de estos actos en los que nos toman por imbéciles porque nos otorgan el lamentable papel de oír, ver y callar, sino que tomaríamos medidas de disciplina profesional contra una periodista que practica esta odiosa modalidad y además se escuda en su profesión para tratar de difundir una falacia. La protagonista de este espectáculo denigrante argumenta estar llevando a cabo un trabajo de investigación para la redacción de un libro, y cualquiera de sus colegas de profesión medianamente despierto sabe perfectamente porque conoce el oficio, que este argumento es completamente falso, que los audios y vídeos proclaman otra cosa, que las cosas no se hacen así en este oficio nuestro y que la actuación de Leire Díez es posiblemente susceptible de responsabilidades penales pero seguro es responsable de esgrimir un discurso que lesiona gravemente una profesión que, por el contenido de su expediente profesional solo ha practicado en puestos oficiales pagados con dinero público. Es decir, al otro lado de las alambradas.
La presencia de Víctor Aldama en este circo forma parte del caos en el que el país se ha convertido y en la vergonzante actitud de un partido y de un gobierno en la cuesta abajo. Pero la protagonista de esta y otras infamias es Leire Díez. Y también los que la han enviado a cometerlas que son igualmente infames.
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