Clases de Biblia y español en la calle

Publicado: 17 dic 2024 - 07:22 Actualizado: 17 dic 2024 - 07:22

No hay día que fallen en el Cantón de A Coruña. Cuatro personas detrás de un soporte de folletos y el cartel “clases de la Biblia gratis” forman parte de la postal, mañana y tarde, donde la ciudad se encuentra. No son invasivos como los chavales del chaleco que pasan el apuro de insistir con el cepillo para la ONG de turno. Bien planchados, como exige la venta a puerta fría, van relevándose sin más variaciones en el cuadro que la edad, el sexo y la raza. A veces son tres, asegura el servicio de verificación de datos de la conviviente. Un día de abarrote despliegan hasta cuatro cuadrillas desde O Parrote al Cantón.

El que organiza el escaparate controla. Expone la imagen de comunidad mestiza. Los bancos de piedra del Obelisco son la salita de estar de los coruñeses con vistas al espectáculo de la vida. Puede tocar protesta, sonar una gaita, el desgarro de unas cuerdas vocales decentes, un graznido necesitado o la inauguración de una exposición en la calle. Salen siempre en la esquina de la foto.

Son Testigos de Jehová, según se lee con el zoom de la cámara en el caballete de los folletos. El anuncio de las “clases de la Biblia gratis” en letras mayúsculas se ve sin gafas de cerca ni de lejos. Nunca se acercan para ofrecer conversación y abrir la chapa y hay jornadas con cuatro y seis oportunidades, una segura para la mayoría de coruñeses si la mañana sale soleada. Tampoco se les acercan interesados. La indiferencia parece contentar a todos.

Ellos cumplen con lo que tengan que cumplir, el personal pasa por delante sin prestar atención al decorado ni tener que fingir un rodeo. Los podólogos harán caja.

El mediodía del sábado resultó especialmente luminoso. Al salir de la sombra de la calle Real, una carpa blanca daba la impresión de aula para las clases de biblia, pero antes de que el ojo se acomodase, una señora vestida de blanco roto se acercó con un folleto mientras pedía la firma para que la libre elección de lengua en la educación, castellanizar topónimos... O sea, la asociación “Hablamos español” ofrecía clases. El fanatismo de los colegas de la ourensana Gloria Lago, fundadora de Galicia Bilingüe que enraizó en Vigo y Pontevedra y condicionó la política de Feijóo, no tiene fondo ni sentido. Por primera vez el gallego se habla menos que el español. Para dar clases.

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