Coger lucha por los asuntos que se nos escapan

COSAS QUE NO CONVIENEN

Publicado: 28 jun 2026 - 06:20
Opinión en La Región.
Opinión en La Región. | txarka

1 La rodilla que cruje. Toda señal de desgastamiento tiene algo de buena noticia. Nos recuerda que la vida es un proceso de derrumbe y no hay por qué resistir en nuestro viaje al desaguadero. Hagamos como los sabios: permitamos a nuestro cuerpo ser un madero y hacer de la mente ceniza.

2 El secuestro de 9 a 5. Los humanos no hemos aprendido una vida virtuosa con nosotros mismos y el resto de criaturas sensibles. 300.000 años de evolución para esta cosa de las 40 horas semanales.

3 Decir que hace calor. Y dejarse de contentarse con explicaciones absurdas, altas presiones, aire sahariano, niños y niñas. Estamos asistiendo al suicidio ecológico de la humanidad. Nuestro mundo habitable se termina. Hay que quererse mucho.

4 La fuente abandonada. Que lleva varios miles de años así, entre la maleza, habitada de ninfas y presencias divinas. Alejemos el miedo a que cementen el lugar para que vengan turistas y hagan el sendero “accesible”. El poder del agua permanecerá a pesar de la profanación.

5 El hombre antipático. Que nos odia sin conocernos y ladra al mundo porque está muerto de miedo. Su enfado es parte de la maldad ambiental a la que nos arrastra esta vida que han vuelto difícil e injusta. Ese hombre que grita soy yo mismo y también querría sonreír.

6 La basura en el bosque. No debemos arder de ira. Mejor recoger lo que podamos en el zurrón y rumiar un pensamiento amable, que alterarse invoca al tumor. Si queda mundo después de este mundo, quizá vengan al bosque almas menos ignorantes que vuelvan a saberse hermanas de árboles, aguas y rocas.

7 Esa gente de los telediarios. El ruido de la actualidad, con sus millonarios feudales, cohetes y paparruchas habla de una humanidad que sigue atrapada en una adolescencia estúpida. No hay futuro que valga sin una maduración de la conciencia.

8 El árbol que talan. Al que queríamos secretamente y saludábamos al pasar. Con su derribo se van los pájaros anidantes, se pierde la sombra y se hace el silencio mortal. Hagamos duelo breve junto al tocón y elijamos un nuevo favorito para nuestros años breves.

9 La pretendida coherencia. Es agotador sabernos en este fin del mundo presentes, concienciados y dispuestos a combatir una guerra ya perdida. Quizá recordar, como aquel poeta, que no siempre estamos vivos, siquiera durante un día entero ¿acaso quién lo está?

10 Del reloj y la prisa. Soltar toda cita y toda urgencia. Sonreír ante los emails sin contestar y dejar que la vida se desborde. Cada esquinazo a la eficiencia es un pequeño triunfo. Atendamos a las cosas minúsculas, adorables, como la abeja que se posa en la flor de la dedalera o el reflejo del sol en el café con leche. Al diablo con todo lo demás.

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