Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Hay fumata blanca, tengo que colgar”. El cineasta vigués estaba contando un interesante formato en el que trabaja para mostrar una sociedad ideologizada y sin criterio propio, “cambia el criterio del partido y todos detrás, tanto en la acera izquierda como la derecha”. Chocó el inaplazable interés por enchufarse a la tele en alguien que se confiesa ateo sin ostentación. “Tengo pasión por los momentos históricos y no quiero perdérmelo. El día del apagón tenía miedo de no estar despierto el segundo justo en el que volvía la luz a Vigo. Y no olvidaré que estuve toda la tarde hablando contigo hasta que vi la luz, como ahora”.
Son hitos que sirven para organizar el archivo de los recuerdos, como los mundiales para un futbolero. Un par de horas antes en un bar del centro de A Coruña, Loli, la dueña, había comentado que una clientela acababa de refrescarle que había visto por la tele la salida del papa Benedicto XVI al balcón de San Pedro con el chófer de anécdotas al lado.
"Ahora toda la izquierda promocionando la Santa Madre Iglesia. El mundo es un delirio”. Tiene guasa que estén los ateos o agnósticos diciéndole a los católicos quién tiene que ser el jefe.
“Es Parolin seguro”, escribió la conviviente tras un mensaje que repicaba la fumata blanca que recorría el planeta. “Estoy yendo para casa”. Llegó a tiempo de ver como el cardenal estadounidense Robert Prevost Martínez se presentaba como el papa León XIV, un nombre artístico menos comercial que el de Francisco. “Otro papa rojo”, situó el cineasta antes de la reacción de los expertos de la tele. “Papa yanki rojeras para frenar a Trump”, completó la impresión. Agustino, con cuatro décadas de misiones en Perú, padre francés y madre española, se supo después. No parece mal heredero. “Ahora toda la izquierda promocionando la Santa Madre Iglesia. El mundo es un delirio”. Tiene guasa que estén los ateos o agnósticos diciéndole a los católicos quién tiene que ser el jefe.
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