Confusión y relato

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Publicado: 28 ene 2026 - 01:40
Opinión en La Región
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Crecen los reproches a la gestión del Gobierno en materia de seguridad en infraestructuras tras la tragedia de Adamuz. El sanchismo aclama al ministro Puente como muro de contención para salvar al soldado Ryan, pero la ciudadanía viene detectando desde la pandemia que las prácticas de Sánchez esparcen culpas a los demás sin asumir jamás las responsabilidades políticas propias. Primero fue la cogobernanza en el covid; después el señalamiento a Ayuso y las residencias cuando la competencia era del Gobierno por el estado de alarma decretado sin que a día de hoy se conozca la cifra real de muertos; en el apagón aún no sabe nadie lo que ha pasado tras señalar a las eléctricas; y en la Dana de Valencia, además de la torpeza de Mazón se evitó una declaración de emergencia y se tapó la responsabilidad gubernamental en materia de previsión meteorológica y la Cuenca Hidrográfica del Júcar sobre limpieza y seguridad del barranco del Poyo.

Puente se ha convertido en el cortafuegos de Sánchez, primero con la presunta corrupción en Transportes y ahora con el accidente de Adamuz

Ahora, con la tragedia de Adamuz, después de interminables incidentes ferroviarios y advertencias preventivas de los maquinistas, se confunde al personal con un sinfín de explicaciones contradictorias que extienden una cortina de humo cuando es evidente que la causa fue una rotura de la vía por falta de mantenimiento, ya sea una soldadura en mal estado y/o negligencia. Como esto siga así sólo culparán al pobre soldador. En esta catástrofe, que no se presta a bromas, también pueden echar la culpa a la extrema derecha (como hizo el sanchismo en Paiporta), a Franco o a la Transición dada la antigüedad de las vías que según Puente habían sido renovadas en su totalidad cuando se ha demostrado posteriormente que mintió, lo cual tuvo que admitir. Adif confirmó, en contra del relato de confusión, que el accidente se produjo en un tramo con vías de 1989 y 2023, lo que supone un problema para la verdad y para la credibilidad del Gobierno. De modo que el ministro trata de envolver a la ciudadanía con una amabilidad a la que no nos tiene acostumbrados dada su facilidad para insultar en las redes, según denuncian los medios no sincronizados y sus rivales políticos.

Puente se ha convertido en el cortafuegos de Sánchez, primero con la presunta corrupción en Transportes (Ábalos, Koldo, Pardo de Vera), y ahora con el accidente de Adamuz que ha costado la vida a 45 personas. Ningún ministro tiene la culpa de una catástrofe así hasta el punto de llamar asesinos a los dirigentes, como hace la izquierda con el PP en tragedias cuyo componente de fatalidad es indudable. Pero el ministro de turno si debe asumir las responsabilidades políticas por el caos de gestión en el que el sanchismo ha convertido la cartera de Transportes, y no sólo en rodalies. La sensación social es de miedo a viajar en tren, de caos y de engaño sistemático que sólo tiene un tratamiento: regeneración, transparencia y verdad. España merece algo más que relato, frentismo y sectarismo. Las incidencias en la red ferroviaria son constantes desde hace mucho tiempo y como dicen los maquinistas y los usuarios, insisto: “lo de Adamuz se veía venir”.

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