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Corina Machado ha anunciado su intención de regresar a su país de forma inmediata para trasladar su abrazo y apoyo solidario al pueblo venezolano y colaborar en la medida de sus posibilidades para paliar los efectos devastadores del terremoto.
Su decisión ha provocado polémica en Estados Unidos, donde pasa gran parte de su tiempo desde que logró salir de su país para recoger el Nobel de la Paz; pero también ha causado debate en Venezuela, incluso entre sus seguidores. Es sin duda el personaje con mayor apoyo popular, con Edmundo González como candidato fue la gran triunfadora de las últimas elecciones presidenciales aunque Maduro no aceptó el resultado de las urnas -Maduro ya había inhabilitado a Corina como candidata-, pero su decisión de viajar ahora a Venezuela en distintos círculos políticos se considera una operación inapropiada, incluso oportunista.
Si efectivamente hiciera el viaje precisamente estos días, el revulsivo social sería generalizado y podría perturbar lo que es prioridad absoluta: el rescate de las personas sepultadas bajo los escombros, que algunos observadores piensan que pueden ser miles, pues miles son las desaparecidas, y atender a los heridos.
Solo la ayuda internacional está permitiendo que, lentamente pero con eficacia, se estén tomando decisiones efectivas
Venezuela no cuenta con los medios necesarios para afrontar una tragedia de esa magnitud, carece de los servicios más esenciales, una operativa mínimamente organizada , la maquinaria especial para las tareas de salvamento… y la capacidad sanitaria para atender a los afectados. Solo la ayuda internacional está permitiendo que, lentamente pero con eficacia, se estén tomando decisiones efectivas.
La presencia de Corina, dicen quienes le piden que reflexione, no solo desviaría el foco hacia su persona cuando debe estar centrado en la macrooperación de rescate y atención a los heridos, sino que reabriría un debate político que en este momento debe pasar a segundo plano. Se comprenden los sentimientos de Corina, el deseo de estar entre los suyos ante la descomunal tragedia, pero incluso parte de sus seguidores consideran que no es el momento más adecuado para aparecer en Venezuela. Trump nunca ha expresado gran simpatía por Corina Machado. En su golpe contra el chavismo, perfectamente organizado con la captura de Maduro y su mujer, y tras el traslado a una prisión de Nueva York, seguía sin designar a Delcy Rodríguez como presidenta en funciones para que desmantelara el chavismo desde dentro.
Delcy cumple todo lo que ordena Trump, pero los cambios políticos y sociales anunciados son lentos, aunque firmes. Los efectos del terremoto serían infinitamente más graves si la ayuda profesional, técnica y económica de Estados Unidos no se hubiera producido de forma inmediata. Por tanto, asumiendo que a Trump no le interesa actualmente que Corina Machado viaje a su país porque reabriría una indeseada tensión con la presidenta encargada, también es cierto que el revuelo de su regreso afectaría negativamente las operaciones sobre el terreno y la coordinación de la ayuda internacional a la catástrofe.
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