Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Me preocupa tanto la corrupción como la incompetencia, me lo recordaba Neme al respecto de los bochornosos como indeseables acontecimientos que nos asolan. Los mismos por los que Pérez-Castejón pide perdón en figura víctima para despachar el asunto. Lo resumía hace poco más de un mes un editorial en “La Región” bajo el titular: “Siete años de descrédito; ni un día más, por favor”. Transcurrió más de un mes de descrédito y vergüenzas; y los perniciosos aconteceres continúan sin visos de solución, de tal magnitud que unos tapan a los otros. Nos encontramos en un sin parar de escándalos. Y hoy mismo, en plena crisis, cuando después de ¡siete años! Sánchez acude al pleno del Congreso con un paquete de medidas anticorrupción Bruselas advierte, pide y critica a España la falta de avance en la investigación y que agilice las investigaciones de casos corrupción… Europa nos afea lo que hasta hace unas semanas para el sanchismo todo eran bulos y fango, a través de pseudo medios.
Pérez-Castejón acudió al Congreso, según el mismo, por culpa ¡de tres!, que le traicionaron y resultaron corruptos, enterándose tarde. ¡Cuánta ignorancia de un presidente con récord de asesores! Tal grado de ignorancia interesada dio pie a la petición de perdón -una vez más-, a un debate incendiario con un plan anticorrupción incluido -intención de maquillaje-, salvó el pleno y los socios de gobierno cerraron filas, a pesar de cierta dosis de trayectoria de amagar en forma de reproches. Y aquí paz y después gloria, que ya estamos en verano y tanto las penas como los pecados son más llevaderos. ¿Con quién van a vivir mejor los socios de Gobierno? La corrupción sólo les interesaba en el año 2018. Sigamos arando dijo la mosca mientras reposaba sobre la piel del buey.
Si en los años ochenta primero fue “OTAN, No”, después “OTAN, de entrada, No” y al final “OTAN, Sí”, con un referéndum, hoy nos encontramos atrapados en la OTAN, sin saber cuales son las condiciones con España
Ya por la tarde, continúa el pleno con los primeros espadas fatigados, aparece Pérez-Castejón a informar sobre sus corredurías por Europa con la OTAN. Lo de la OTAN tiene precedentes. Hace años narré mi pequeña odisea, por culpa de las divergencias políticas sobre la OTAN, ocurridas allá muy al principio de la década de los ochenta. Viajé hasta Madrid con mi Ford Fiesta cuando me vi atrapado en Gran Vía sentido Plaza de España, por mor de una gran manifestación con banderas -muchas republicanas- bajo el eslogan de “OTAN, No”. Gobernaba la UCD y estábamos viviendo tiempos contra la Alianza Atlántica, muy típico de los progresistas cuando no gobiernan. Mi problema no era sólo la pérdida de tiempo atrapado entre la muchedumbre abanderada sino la misma OTAN.
Hoy, 45 años después, nos causa pérdida de tiempo y preocupación los inciertos compromisos de Pérez-Castejón con la OTAN, cuando las informaciones que trascienden dicen que el presidente firmó el compromiso del 5%, pero insiste en que sólo gastará el 2,1%. Niega haber firmado el 5%. Así las cosa todos están contra España en la OTAN, como yo lo estaba cuando me encontraba atrapado en la Gran Vía madrileña. Pero, en el caso actual, estamos ante un Pérez-Castejón capaz de firmar un compromiso y a la vez negarlo. Y además saca pecho ante las críticas de los aliados. Se hace raro creer que España esté exento de pagar lo que sí hacen los demás miembros…, a no ser que le pusieran delante un papel mojado.
Si en los años ochenta primero fue “OTAN, No”, después “OTAN, de entrada, No” y al final “OTAN, Sí”, con un referéndum, hoy nos encontramos atrapados en la OTAN, sin saber cuales son las condiciones con España. Estado de corrupción irrespirable, falta de transparencia, advertencias de los aliados, sin saber si creer a Pérez-Castejón o a Europa… Qué difícil se hace retener tanto despropósito. Corrupción, incompetencia, descrédito. ¿Quién da más?
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