El coste de no mirar más allá

Publicado: 28 ago 2026 - 06:10
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En la gestión pública, como en la empresa, los datos son imprescindibles. Permiten medir, comparar y tomar decisiones. Pero existe una diferencia importante entre gobernar con datos y gobernar mirando únicamente el último dato disponible.

La decisión del alcalde de Ourense de no acudir a Fitur y su posterior argumento de que las pernoctaciones han aumentado en julio constituye un buen ejemplo. Que Ourense haya tenido un buen mes es una magnífica noticia. Utilizarlo para cuestionar la utilidad de estar presente en una de las principales ferias internacionales de turismo es algo muy distinto.

Fitur no está concebida para que las pernoctaciones aumenten al mes siguiente. Una feria profesional sirve para posicionar destinos, presentar productos, establecer relaciones con operadores, captar congresos y eventos, generar contactos empresariales y acceder a nuevos mercados. Sus resultados rara vez son inmediatos. El propio espacio de Galicia en Fitur 2026 resulta revelador: más de 1.100 metros cuadrados y alrededor de medio centenar de presentaciones, con jornadas profesionales destinadas a favorecer relaciones comerciales y oportunidades de negocio. Esa es la lógica de una feria: sembrar hoy para obtener resultados mañana. Por eso conviene observar los datos de Ourense con perspectiva. Durante el primer semestre de 2026, las pernoctaciones hoteleras crecieron en la ciudad un 7,2% respecto al año anterior. Es un buen resultado. Pero Pontevedra creció un 21,1% y Ferrol un 15,9%.

La pregunta no debería ser únicamente si Ourense crece, sino cuánto crece respecto a otros destinos y cuánto podría crecer si aprovechase plenamente sus posibilidades. En gestión empresarial lo llamamos *benchmarking*: observar, comparar y aprender de quienes obtienen mejores resultados. También debemos recordar de dónde venimos. En 2019, antes de la pandemia, Ourense había registrado hasta noviembre 224.899 pernoctaciones, un 11% más que el año anterior, situándose entonces a la cabeza de las ciudades gallegas en crecimiento de la demanda de alojamiento. Ourense ya mostraba, por tanto, una trayectoria ascendente antes del actual gobierno municipal. Recordarlo no resta mérito a ningún resultado posterior. Introduce simplemente una cautela elemental: correlación no significa causalidad. “Post hoc ergo propter hoc”: que una cosa suceda después de otra no demuestra que sea consecuencia de ella.

Tampoco parece razonable evaluar una política turística a partir de un único mes. Julio tiene un evidente componente estacional. Para conocer la evolución de un destino hay que analizar períodos más amplios, compararse con los competidores y atender a la estancia media, el gasto o la capacidad para atraer visitantes fuera de temporada.

Ourense tiene recursos extraordinarios: termalismo, patrimonio, gastronomía, vino, naturaleza, cultura y Camino de Santiago

Ourense tiene recursos extraordinarios: termalismo, patrimonio, gastronomía, vino, naturaleza, cultura y Camino de Santiago. Y tiene también Universidad. Nuestra ciudad cuenta con una Facultad de Ciencias Empresariales y Turismo que forma profesionales y genera conocimiento relacionado con el desarrollo económico y turístico. Ese conocimiento debe estar al servicio de una estrategia compartida entre administraciones, empresas y sociedad. Un operador que conoce Ourense en Fitur puede incorporar el destino a su catálogo meses después. Una reunión puede convertirse en un congreso al año siguiente. Un contacto profesional puede generar una colaboración o abrir una oportunidad de inversión. Nada de eso aparecerá necesariamente en las pernoctaciones del mes siguiente. Y, sin embargo, tiene valor.

Naturalmente, acudir a Fitur tampoco garantiza el éxito. Estar por estar, sin producto, objetivos ni agenda profesional, sirve de poco. No se trata de acudir a una feria como un ritual institucional, sino de hacerlo con estrategia. Ourense necesita una marca reconocible, productos profesionalizados, colaboración público-privada, coordinación entre administraciones, captación de congresos, impulso del termalismo y desestacionalización. Porque el turismo no es únicamente promoción. Es política económica. Cada visitante genera actividad en hoteles y restaurantes, pero también en el comercio, el transporte, los balnearios, los museos y muchos otros servicios. En una ciudad que necesita generar oportunidades, fortalecer su tejido empresarial y retener talento, competir por esa actividad debería ser una prioridad.

Por eso, quizá, estamos formulando mal la pregunta. No deberíamos preguntarnos cuántas pernoctaciones ha generado Fitur de manera inmediata, sino cuántas oportunidades puede perder Ourense si renuncia a estar allí donde sus competidores presentan sus productos, establecen alianzas y construyen su posicionamiento futuro. Celebrar un buen mes de julio es razonable. Convertirlo en argumento para considerar prescindible la promoción turística lo es bastante menos. Los buenos resultados deberían servir para aumentar nuestra ambición, no para reducirla.

Qui non proficit, deficit: quien no avanza, retrocede. Y en turismo hay una realidad aún más sencilla: el espacio que uno deja de ocupar no permanece vacío. Lo ocupa otro.

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