Robots humanoides

CAMPO DE DESAFÍO

Publicado: 28 ago 2026 - 05:40
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Las imágenes servidas de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, celebrados estos días en China, me han intranquilizado. Adelanto que, prejuicio mío, buena parte de todo lo generado en fuentes chinas, me provoca una sensación de artificialidad y estafa, incluso en el coche que manejo. Volviendo a los autómatas humanoides, la mayor parte de las imágenes, convenientemente infantilizadas al gusto actual, me han provocado un escalofrío de espanto. He visto un robot corriendo con gestos muy similares a los humanos para batir la marca del muy terrenal Usaín Bolt en los 100 metros lisos; de luchadores arrancándose la cabeza a patadas y puñetazos, a algo parecido a futbolistas lanzando tiros libres y hasta un levantador de pesos que rodaba por el suelo arrastrado por el peso de sus halteras. Todo demasiado humano. La guinda la puso el desfile de los atletas humanoides, a quienes solo faltaba el armamento para que tuviéramos una auténtica parada militar.

La industria norteamericana del entretenimiento, siempre tan a la vanguardia, nos había regalado la inolvidable película de Tim Burton, Mars Attacks! (1996), donde los selenitas, marcianos o de donde fueran, mostraban un extraño parecido físico con los actuales robots chinos, dicen que pensados para hacernos la vida más fácil. Dejar el desarrollo de estas máquinas taquicárdicas en manos de los aprendices del doctor Mengele y la pandilla de majaras que gobiernan hoy el mundo, debiera quitarnos el sueño. Los humanoides de Burton no solo eran malvados, sino que no perdían el tiempo en disimularlo. En este sentido, encontrarían hoy un idioma común con los autócratas del momento que no haría sino facilitar el empeño destructivo de todos ellos.

Los robots humanoides que los chinos mejoran a toda pastilla, han celebrado unos Juegos Mundiales sorprendentes

Los robots humanoides que los chinos mejoran a toda pastilla, han celebrado unos Juegos Mundiales sorprendentes por las marcas conseguidas y por las expectativas de negocio que abren. Ocurrirá con ellos lo mismo que con los drones. Estos también empezaron como aparatos inocuos que servían al juego compartido entre padres modernos e hijos abducidos por las máquinas, una especie desarrollada de antiguas cometas, pero sin hilo. Los drones, lo sabemos ahora, se han convertido en las armas más extendidas, efectivas y letales en todos los frentes de guerra. De ahí la natural sospecha sobre estos nuevos ejércitos de humanoides a quienes han empezado por adiestrarlos a desfilar.

Por si todo esto fuera poca amenaza, los humanoides deportistas han mostrado sus habilidades en las pruebas individuales y mucho menos, en las colectivas o de equipo. Los programadores de estas pesadillas, de la China comunista o de donde sean, están imbuidos del individualismo capitalista de última generación; pueden organizar enjambres, pero tienen dificultades para enseñar la cooperación. Y siempre, siempre, la obsesión de superar las capacidades de los auténticos humanos. ¡Qué miedo!

Contenido patrocinado

stats