Jesús Prieto Guijo
LA OPINIÓN
Paz al volante, gasolina en las venas
TRAZADO HORIZONTAL
Todos los actos del papa en España reivindicaron la grandeza de su liderazgo universal como denominador común de la espiritualidad interior de cada ser humano, sea o no creyente, sea cual sea su ideología y pensamiento. Hemos asistido a un jubiloso fervor social con valientes y precisos mensajes del pontífice dirigidos a la conciencia de la mejorable clase política española, que en palabras de Feijóo se sintió “interpelada” mientras Sánchez intentaba apropiarse del “dejad que los niños de acerquen a mi” y el compromiso papal ante la migración. El impactante discurso de León XIV en el Congreso deja la huella irrenunciable del predicamento de la Iglesia católica, que cuando tiene que defender la vida frente al aborto y la eutanasia habla alto y claro ante los promotores de leyes ideológicas que acotan la libertad del derecho a existir del no nacido, el enfermo o el migrante. El humanismo profundo que desprende el papa está muy por encima de las miserias terrenales de la trinchera política, donde su Sanchidad pretendió mimetizarse con su santidad al difundir su polémica foto con un bebé en brazos.
El papa ha impulsado un debate limpio sobre la moralidad y la ética dentro del marco político actual de convivencia. León XIV no sólo advirtió que “el poder necesita legitimidad”, sino que “hace falta también una renovación moral”. Se supone que nuestros políticos están muy de acuerdo en eso, dado que aplaudieron alrededor de siete minutos, incluida la bancada del Gobierno, en una muestra evidente de confesión y aceptación pública de la culpa partidista. La moralidad y la legitimidad políticas son aspectos muy oportunos dado que la falta de mayorías reales para gobernar y los casos de corrupción del sanchismo hacen irrespirable una convivencia igualitaria, limpia y de vocación puramente democrática basada en la aceptación de la alternancia y la gobernanza para todos. La sabiduría de la Iglesia para parcelar mensajes ante los distintos auditorios, permitió a León XIV no eludir en diferentes ocasiones los abusos. Repetidas veces, pero sobre todo ante los obispos españoles, el papa pidió “verdad, justicia y reparación”, lo que inequívocamente deja sin argumentos a quienes usan políticamente estos lamentables episodios sexuales mientras tapan sus acosos y fulanas.
El papa ha impulsado un debate sobre la moralidad y la ética dentro del marco político actual de convivencia
La polarización como elemento de disensión divisiva y levantamiento del muro político ha estado muy presente en las lecturas subliminales del mensaje del papa. Cuando el sucesor de San Pedro se refiere a la ética, la moral y la legitimidad de la política no hace falta preguntar a quienes se refiere porque resulta evidente que semejante encomienda se sitúa en la órbita del poder, que es el que verdaderamente tiene responsabilidad política a la hora de rendir cuentas. Como dijo Prevost, aumenta la probada tentación de ganar popularidad avivando la polarización, una práctica en la que brilla el maestro P.S., también conocido como One. Y si la paz en el mundo se presenta como una verdadera exigencia moral, también la transparencia, honestidad y limpieza de la política es una exigencia prioritaria en medio de la cloaca. Se viene a interpretar que para León XIV España continúa siendo una “tierra de encuentro, cultura, solidaridad y esperanza” a pesar de ciertos comportamientos. La reconciliación que nuestro país alcanzó tras aquella dolorosa y traumática Guerra Civil luego de 40 años de dictadura nace de la conciencia positiva del entendimiento para restar los odios y rencores enterrados en otros 40 años de democracia. Quienes agitan y abanderan la confrontación pagarán sus pecados en el purgatorio de las urnas y de los tribunales. Sólo con altura de miras lograremos un Estado mejor y más justo, libre de los pecados de una clase dirigente más preocupada por mantenerse en el poder que por regenerar la vida pública y fortalecer el bien común.
León XIV se ha revelado como el papa eficaz del siglo XXI que la Iglesia necesita, lo que viene a demostrar que la sabiduría del Vaticano no permitió error alguno en la sucesión de Francisco. Los pontífices no son intérpretes del partidismo político que ansía el poder. No hay papas de derechas ni de izquierdas, pues el líder espiritual de la Iglesia milita en la fe católica del cristianismo. Ningún papa puede estar en contra de la paz y de la vida ni a favor de la polarización, la confrontación, la inmoralidad y la falta de ética. Por eso resulta estéril intentar apropiarse del mensaje del pontífice como refrendo del relato político. Como Unamuno, el papa considera que “el hombre no se resigna a morir del todo”. Tampoco el Estado español ni los españoles debemos resignarnos a la melancolía de la sumisión al poder, pues como dijo León XIV, la fortaleza de un pueblo se mide en la firmeza de las convicciones, la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio público. El papa callado, discreto y observador, el papa humilde y profundo ha esculpido en su visita a España una imagen personal que sin redundar en el carisma y el populismo logra convencer con su liderazgo espiritual. Y eso es algo único, que reafirma la fe en la verdad, el amor y la familia, y alcanza la plenitud en la convivencia igualitaria y las libertades individuales y colectivas.
El desencaje de una actriz inesperada como Carmen Machi en la célebre casita de Bad Bunny en sus conciertos del Metropolitano madrileño avivó el debate del controvertido refugio común. El uso sexista de las presencias de algunas celebritys ha recibido muchas críticas, dado que se pudieron contemplar gestos sexuales obscenos al ritmo del reguetón salsero del artista puertorriqueño que no casa con el populismo feminista. Por eso sorprende que en la mitad del perreo general se dejara ver Machi como inquilina de la casita que la propia progresía criticó por sus brotes de machismo y vejación femenina. Carmen Machi estuvo un rato en uno de los conciertos, tiempo suficiente para que su bailoteo sonriente y complaciente no pasara desapercibido por lo que supone de devaluación de las artes escénicas tratándose de una actriz tan reconocida, comprometida y distinguida recientemente con el Premio Nacional de Cinematografía. La crítica es factible en correspondencia a los parámetros de la exigencia fanática, aunque en un juicio meramente musical debiera prevalecer el momento de diversión y entretenimiento de un concierto musical.
Florentino Pérez ha ganado las elecciones del Real Madrid y seguirá siendo presidente. Pero su reelección lleva implícito un toque de atención que pone a Enrique Riquelme en el futuro madridista. Florentino logró un 65 por ciento de los votos frente al 35 de Riquelme, un correctivo a la soberbia sobrada con la que Florentino convocó las elecciones madridistas. No perece que el polémico Mouriño encarne los valores del Madrid y sea el entrenador que necesita el equipo más valioso y prestigioso del mundo. Pero en todo caso, Florentino se encomienda a San Mou de Portugal, que para eso Prevost es del Madrid y el papa de todos los equipos. Ahora, este continuismo revitalizador se debe convertir en victorias deportivas y títulos tras dos años de sequía. Florentino Pérez quiere ilusionar y ofrece 150 millones por Julián Álvarez u otros a pesar de la deuda de la reforma del Bernabéu. Con el Mundial 2026 en marcha, el mercado se abre, y el Real Madrid se dispone a entrar en una nueva etapa hegemónica con permiso del Barça y de Lamine Yamal. Por edad y ciclo, estamos ante el último mandato de Florentino.
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