Cuidar a los facultativos, la base imprescindible para una Sanidad digna y eficaz

Publicado: 12 abr 2026 - 05:40
Cartas al director en La Región.
Cartas al director en La Región. | La Región

La sanidad no reside solo en edificios, tecnología o presupuestos… se sostiene, ante todo, sobre las personas que la hacen posible cada día. En el corazón de ese sistema están los médicos, profesionales que asumen una enorme responsabilidad, toman decisiones críticas y acompañan a los pacientes en los momentos más vulnerables de sus vidas. Por eso, resulta evidente, y profundamente injusto cuando se ignora, que no puede existir una atención sanitaria de calidad si las condiciones laborales de quienes la prestan no son dignas, estables y coherentes con la exigencia de su trabajo.

Hablar de condiciones laborales no es hablar únicamente de salarios, sino de algo mucho más amplio; jornadas razonables, descanso suficiente, estabilidad contractual, recursos adecuados y un entorno que permita ejercer la medicina con rigor y humanidad. Cuando estas condiciones fallan, no solo se resiente el profesional; se resiente todo el sistema. Un médico agotado, sometido a sobrecarga asistencial o a una presión constante, no puede ofrecer la misma atención que uno que trabaja en condiciones equilibradas. No es una cuestión de vocación que la hay, y mucha, sino de límites humanos.

Durante años el colectivo médico ha demostrado un compromiso extraordinario, incluso en contextos de enorme dificultad. Han sostenido el sistema en momentos críticos, han asumido cargas que iban más allá de lo razonable y han respondido con profesionalidad cuando más se les necesitaba. Sin embargo, ese esfuerzo continuado no puede convertirse en la base estructural del sistema. La vocación no debe ser utilizada como excusa para normalizar la precariedad ni para exigir sacrificios permanentes.

Es fundamental comprender que mejorar las condiciones laborales de los médicos no es un privilegio corporativo ni una reivindicación aislada...

Además, la falta de condiciones adecuadas tiene consecuencias que trascienden lo individual. Afecta a la calidad asistencial, incrementa los tiempos de espera, dificulta la continuidad en la atención y puede generar errores evitables. También provoca desmotivación, fuga de talento y dificultades para atraer a nuevas generaciones de profesionales. En otras palabras, deteriora progresivamente la sanidad pública desde dentro.

Es fundamental comprender que mejorar las condiciones laborales de los médicos no es un privilegio corporativo ni una reivindicación aislada… es una inversión directa en la salud de toda la sociedad. Garantizar que puedan trabajar con dignidad, con tiempo para cada paciente y con los recursos necesarios es garantizar una atención más segura, más humana y más eficaz.

Por todo ello, escuchar al colectivo médico, atender sus demandas y establecer marcos laborales coherentes con la responsabilidad que asumen no es solo una cuestión de justicia, sino de sentido común. Cuidar a quienes cuidan es una condición imprescindible para que el sistema sanitario funcione. Sin ese equilibrio, cualquier intento de mejorar la sanidad será superficial e insuficiente. Porque en última instancia, no puede haber buena medicina sin buenos médicos, y no puede haber buenos médicos si no se les permite trabajar en condiciones que estén a la altura de su compromiso y de su función esencial en la sociedad.

José Manuel Varela Mosquera

(Ourense)

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