Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Continuamos nuestro análisis deportivo de 2024 con el evento por excelencia. La edición trigésimo tercera de los Juegos Olímpicos se desarrolló en Francia, con sede principal en París, apoyada en otras tres ciudades galas y en la Polinesia francófona.
Entre otras cosas, pasará a la historia por su innovadora y compleja ceremonia de apertura por el río Sena, bajo una lluvia incesante. También por el exhaustivo trabajo de policía y ejército en cuanto a la seguridad.
Suscitaron muchas quejas el mal estado de la Villa Olímpica y las aguas del río, pese al desembolso millonario para depurarlas.
Compitieron más de 10.700 atletas de 206 países, con un equipo multinacional de refugiados y un equipo neutral de rusos y bielorrusos no sancionados por la guerra en Ucrania.
La notable ausencia de Rusia convirtió el medallero en una lucha entre Estados Unidos y China que recordó a tiempos de la Guerra Fría. Empataron a 40 Oros, venciendo los primeros por el número total de medallas (126 a 91).
El COI del saleroso Thomas Bach incluyó con calzador el “break-dance” como novedad, expulsando sin razón a Kárate, Béisbol y Sóftbol del programa.
El nadador Leon Marchand fue el héroe nacional, con cuatro Oros. La renacida Simone Biles recuperó la sonrisa con cuatro en gimnasia, sumando 11 en su carrera. Su compatriota y nadadora Kaite Ledecky cuenta ya 9. Seis, la jugadora de baloncesto Diana Taurasi y cinco el luchador cubano Miajín López. Los estadounidenses Noah Lyles y Gabby Thomas añadieron cinco oros en atletismo, mientras el sueco Duplantis batió el récord mundial en pértiga.
¡Qué bonito! Pero ¿quién paga la fiesta? Los franceses, y no Macron, con deuda y crisis galopante.
La victoria de la argelina Imane Khalif en la categoría femenina de -66 kilos del boxeo olímpico se produjo con una enorme polémica. Para muchos, la atleta no cumplía los parámetros sexuales para considerarla mujer y competía con ventaja. Como el COI ha cambiado varias veces sus criterios y no coge el toro por los cuernos, el conflicto va en aumento y se ceba con una deportista sin culpa por su condición. Las instituciones deportivas deben unificar criterios y estudiar la posibilidad de una tercera categoría sexual. Lo que tiene difícil solución es el problema del dopaje, porque se añade la política. El Comité y la agencia estatal rusas están sancionadas por sus prácticas pero no la delegación ucraniana, tan corrupta como su prima hermana. Antes de los Juegos, se descubrió que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) tapó 23 positivos chinos. Meses después, el diario “New York Times” reveló que la misma había perdido “el rastro” de 2.000 pruebas sospechosas de sustancias prohibidas. O la policía es tonta o lo somos nosotros.
La película oficial de los Juegos de París 2024 se encargó a los hermanos Jules y Gedeon Naudet, dos franceses virtuosos del género documental. En este caso, el trabajo se divide en dos partes. El relato de lo sucedido durante los Juegos consta de una película de 109 minutos. La segunda parte es una serie de cuatro episodios, donde se explica la preparación de tan gigantesco evento en los apartados de seguridad, organización o voluntariado. Un material ya presentado en Francia y pronto disponible al resto del mundo.
‘Au coeur des Jeux’ , Jules y Gedeon Naudet (2024, Francia) 315 m.
En 2024 se mantuvo activa la lucha por el control de los inmensos beneficios generados por el deporte. En los Juegos o torneos internacionales de selecciones, el COI y las federaciones imponen su ley, pero la cosa está cambiando en las competiciones de clubes.
El fútbol es buen ejemplo. Los grandes de Europa llevan años exigiendo un pedazo mayor del pastel y transparencia en la gestión de los millonarios ingresos. El intento de rebelión llamado “Superliga”, liderado por Florentino Pérez, tarde o temprano cristalizará en una competición similar a la “Euroliga” de baloncesto o a la “LIV Golf”, rival de la clásica PGA.
Otra de las tendencias sobre la que ya hemos escrito es la concepción del deportista como gran empresa autónoma. En algunos casos con poder e influencia superior a la de un club o competición.
El atleta tiene un amplio equipo de asesores a su disposición y aspira a controlar todos los ingresos que genera. Algunos disponen de millones de aficionados -en grado de estupidez similar a su fanatismo- necesitados de un contacto casi diario con su ídolo.
Otra tendencia al alza es el respeto, también el atractivo, por el deporte femenino. Por sus excelentes resultados internacionales -el caso español- o por el carisma de alguna en particular. Sólo permanecen en segundo plano, castigadas o ejecutadas en países no occidentales ni de base judeocristiana. Adivinen.
Entre ellos, Arabia Saudí, Emiratos, Qatar, Brunei o Azerbayán. Países que compran deportes, clubes o deportistas, como lavado de imagen internacional. Una técnica conocida como “sportwashing”.
El deporte es la gallina de los huevos de oro. Todos la quieren en su corral.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
LOS LIBROS QUE LEO
"Cartas a un joven poeta" para una búsqueda de la paz interior
OBRAS Y SOCAVONES
Ourense, la ciudad de las vallas infinitas