El decisivo factor andaluz

TRAZADO HORIZONTAL

Análisis social y político de la España electoral. El 17-M como termómetro fiable de proyección nacional

Publicado: 17 may 2026 - 05:50
Juanma Moreno, durante un acto de campaña el viernes en Sevilla.
Juanma Moreno, durante un acto de campaña el viernes en Sevilla. | Europa Press

España observa desde la atalaya de la Giralda de Sevilla las elecciones andaluzas como factor determinante del futuro nacional. El resultado andaluz atraviesa como el Guadalquivir el corazón de la lógica política, de forma que una mayoría absoluta de Juanma Moreno pone a Sánchez contra las cuerdas. Ni la Alhambra de Granada, ni la Mezquita de Córdoba, ni el Moguer de las carabelas onubenses de la conquista, ni los carnavales de Cádiz, ni la Semana Santa malagueña, ni el desierto de decorado western de Almería, ni la sierra jienense de Cazorla son rivales para la torre del campanario de la catedral de Sevilla en vísperas de la visita del papa. En lo más alto de la perspectiva que dan las urnas, el sanchismo afronta este domingo su examen más definitivo antes de las municipales del 2027, lo que puede precipitar un adelanto de las elecciones generales. Desde el hantavirus a la ausencia gubernamental en el funeral de los guardias civiles víctimas del narcotráfico, todo en la Moncloa viene siendo una larga campaña de propaganda electoral y ocultación de problemas que rehúye tanto los presupuestos del Estado como la corrupción gubernamental. Promesas incumplidas de construcción de vivienda, paguitas compra votos, cesiones al chantaje de los socios, pérdida de credibilidad nacional e internacional, gobernación de espaldas a las autonomías y al Parlamento y la política del engaño como práctica habitual convierten a Pedro Sánchez en un outsider de la política, en un líder bajo sospecha que transita como un tiktoker zombie hacia el desenlace final.

El factor andaluz es mucho más importante que los anteriores procesos electorales de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Andalucía es el feudo socialista que el PP arrebató al PSOE tras la corrupción de los ERE, y puede convertirse de nuevo, junto al búnker madrileño de Ayuso, en el punto de partida para la reconquista de la Moncloa. Aprendida la lección del errático conformismo conservador en la última semana de campaña, el PP no se ha fiado de las encuestas que dieron mayoría absoluta a Moreno antes de este 17-M. Así que todos los partidos pelean hoy hasta el último voto de los restos de la Ley d’Ont provincia a provincia, pueblo a pueblo y urna a urna. Los andaluces han pasado de ser víctimas de las peonadas y del clientelismo político al termómetro fiable de la proyección del estado de ánimo político. JuanMa Moreno y María Jesús Montero se juegan su futuro político, pero Feijóo y Sánchez se juegan el futuro de España en el asalto decisivo antes del combate por el Gobierno de la nación. En Génova y en Ferraz lo saben, y en la Moncloa también. De modo que las estrategias electorales han pivotado en torno al inflado de Vox por parte del sanchismo para arrebatarle votos al PP y sobre la necesidad de una mayoría absoluta popular para no necesitar a Abascal.

Moreno y Montero se juegan su futuro político, pero Feijóo y Sánchez se juegan el futuro de España

En este país llamado España, la batalla política se libra en el escaparate mediático por imposición y conveniencia del poder. Se han perdido las buenas costumbres de hacer política ciudadana a ras de suelo porque algunos como Sánchez no pueden pisar la calle. Cuando los programas electorales se sustentan en el marketing y la aclamación del líder, todo termina siendo una realidad virtual paralela a las verdaderas necesidades de la sociedad. Y eso es lo que le está ocurriendo al sanchismo, perdido en la adoración del estadista Pedro y ocupado en inventar tantas cortinas de humo como sean posibles para huir de las imputaciones por corrupción y distraer a la opinión pública votante. En Andalucía, ni los cribados del cáncer ni la tragedia de Adamuz, bien gestionados por la Junta, se han convertido en baza electoral de la oposición pese a haberlo intentado. Porque en aquella comunidad prevalece la olvidada regla de la democracia según la cual cada cuatro años se hace balance de la gestión del gobierno autonómico sin consagrar al populismo y la demagogia la decisión del voto electoral. La desleal rebaja de las condenas de los ERE por parte del Constitucional no tapa los casos Ábalos/Koldo, Begoña, hermanísimo, financiación del PSOE o hidrocarburos. El electorado lo tiene en cuenta porque tras ocho años de sanchismo ha sacado sus propias conclusiones, que no son las de los mítines de campaña ni las de la prensa sincronizada del régimen. Poco a poco, el bipartidismo se vuelve a dibujar en la voluntad de la ciudadanía, si bien ese regreso a la simplificación de la aritmética parlamentaria de las mayorías requiere tiempo para consolidar un cambio político nacional y una regeneración verdadera y no de boquilla como aquella de la moción contra Rajoy.

La honradez debe ser el santo y seña de la política eficaz y bienintencionada. La concordia y el diálogo son principios que han de regir el comportamiento político. La transparencia es de obligado cumplimiento no sólo en los casos de corrupción, sino en la separación de poderes y el Estado de derecho. La gobernación para todos, con amplitud de miras y por encima del sectarismo político, es una exigencia social ineludible en pleno siglo XXI. Por eso el factor andaluz es determinante este 17 de mayo de 2026.

El ministro reincidente

Grande Marlaska.
Grande Marlaska. | La Región

Grande-Marlaska se ha convertido en el ministro reincidente tras el desplante a la Guardia Civil al no asistir al funeral por los dos agentes de la Benemérita muertos en la lucha contra el narcotráfico en Huelva. Reincidente tras la muerte en 2024 de otros dos guardias civiles en Barbate en otra persecución de una narcolancha. Grande-Marlaska, “rabiosamente” abucheado por la Benemérita, es también el ministro más reprobado por el Parlamento junto a Óscar Puente. El ministro se borró del funeral de hace una semana por el operativo de Canarias con el crucero del hantavirus, si bien le hubiera dado tiempo a acudir a Huelva y viajar después a Tenerife, donde ha estado hasta el final del despliegue sanitario durante varios días. Quizás Moncloa no se atrevió a dejar sola a la ministra de Sanidad, Mónica García, y le puso de guardaespaldas a Marlaska y al ministro canario Torres, del mismo modo que le dejó el marrón del funeral a la candidata andaluza Montero al que Sánchez tampoco acudió. Puro cálculo político y acto de servicio al sanchismo de Marichús calificando de “accidente laboral” las muertes.

Florentino se marchita

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid.
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. | La Región

La incendiaria rueda de prensa de Florentino Pérez para convocar elecciones y culpar a la prensa de los males del Real Madrid recuerda bastante a las teorías conspiranoicas del poder de turno, y sobre todo al bulofango cloaquero actual. Seguramente la imagen de Florentino se ha marchitado con esa impostura que proyectó, muy contraria al señorío del Madrid que ha encarnado durante su larga presidencia del club más laureado de la Historia. Un señor que preside la marca más valiosa del fútbol mundial y una de las constructoras más potentes de Europa (ACS) no puede comportarse como Pedro Sánchez cuando se vio acorralado por los problemas que todos sabemos. Probablemente a Florentino le compran su discurso muchos socios merengues. Y es casi seguro que renovará como presidente, aunque haya más candidaturas. Lo del caso Negreira, para quien entienda de fútbol, parece claro, pero no hay mal que no curen los títulos futuros, incluida otra Champions. Florentino se marchita, pero el Madrid siempre resurge de sus cenizas como indica su historia centenaria.

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