Defender la finca

CLAVE GALICIA

Publicado: 04 jul 2026 - 06:40
Xabier R. Blanco
Xabier R. Blanco | La Región

El miércoles tocó asistir por delegación a la junta general de una comunidad de vecinos con el encargo de votar abstención en cada punto del orden del día, mantener la boca cerrada y tomar nota. Hay favores a los que no conviene alistarse sin deber. “Seguro que sacas para una columna”, animó el colega que nunca falla para engrasar la voluntad. La junta propia condicionó la decisión. La única fricción había sido un vecino que votó en contra de subirle el sueldo al portero para en el punto siguiente agradecerle que le limpiase el techo del coche de la pintura desprendida por humedades en el garaje.

El taxista, simpático para compensar el despiste, no sabía llegar al salón del centro parroquial con capacidad para acoger una reunión de casi un centenar de vecinos a cambio de un donativo de 100 euros. Tampoco había prisa, hablaba con criterio del Mundial y apagó el taxímetro para callejear. La convocatoria extraordinaria ya había comenzado. Un vecino arrebató el micrófono al administrador para pedir a gritos a los asistentes que respaldasen una votación para encargar una auditoría de las cuentas y cambiar de gestor. El actual había adquirido la empresa a un pirata que no dejó papeles ni justificantes de 30.000 euros, acusación que nadie discutió, con la cartera de clientes. Y dos años después de presentarse como su nuevo administrador para lo que necesite convocaba la junta de propietarios. “Un fallo el retraso, lo reconozco, pero las gestiones corrientes se han hecho, espero que nos merezcamos otra oportunidad”. El tío defendió la plaza hasta el final. En Galicia hay 572 administradores de fincas, la plataforma del cambio presentó cuatro presupuestos y la disposición de un auditor para ver las cuentas ajustándose a los honorarios del Colegio Oficial. “Va a costar 5.000 euros a una comunidad que le faltan mil para cuadrar números, mis cuentas las pueden ver y las anteriores fueron aprobadas en la junta”, se agarró el gestor. Entre el bando de la auditoría, uno quería ser presidente pero no pudo votar por moroso, el presidente se acababa de enterar del cargo y ya le tocaba dejarlo, y el tercero aprovechaba por representación para que facturase un colega. Tres horas para votar a favor de votar con tres presupuestos. Ni el administrador habló de derrama.

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