En defensa de la democracia

TRAZADO HORIZONTAL

Publicado: 06 jul 2025 - 03:05
Concentración de jueces y fiscales frente al Tribunal Supremo.
Concentración de jueces y fiscales frente al Tribunal Supremo.

La huelga de jueces y fiscales de esta semana vino a ser un acto de amor y fe en la democracia, un empeño en la separación de poderes, un alegato romántico por el Estado de Derecho que el actual poder político amenaza de forma persistente. El paro histórico pretendía el regreso a la igualdad constitucional y a la independencia judicial que se quieren cargar la Ley “control” Bolaños de acceso a la carrera judicial y la reforma del Estatuto fiscal de Álvaro García Ortiz. Y no es baladí ni sale gratis que tanto el ministro de Justicia como el fiscal general del Estado estén imputados, lo que no pueden tapar ni mil cumbres de la ONU ni el relato político-mediático del fango que trató de invalidar la veracidad y gravedad de los casos Begoña, Hermanísimo o Cerdán-Ábalos-Koldo...Sánchez.

A Cerdán le llamaron “chorizo” a su llegada al Supremo, donde se presentó como “arquitecto del sanchismo”. Pero el juez decretó prisión provisional comunicada sin fianza para la mano derecha de Sánchez en Ferraz, mientras Pedro se hacía el Tancredo en Sevilla, atado a la silla y fingiendo que “es el momento de la Justicia” que tanto han obstaculizado él y su Gobierno. Santos acudió trajeado al Supremo, en taxi, sin coche oficial y sin Peugeot, mientras su jefe jugaba a estadista galáctico en la cumbre de la ONU exponiéndose al golpe de calor judicial. Había que ver la estampa de hipocresía multilateral, cuando Pedro sonrisa forzada acudió acompañado por la imputada Begoña a la cena inaugural con los Reyes, mientras el despistado hermano David sucumbía al sofocón extremeño junto al aforado exprés Gallardo. La ola de calor es como la ola de corrupción: causa bochorno general porque oprime a la sociedad y compromete la tan guionizada regeneración democrática que no termina de llegar. Pedro siempre se atasca con el protocolo, y suele ponerse donde no le corresponde, justo en el lugar que ocupa el Rey, que es el verdadero jefe del Estado. El monarca clon, rey de la mentira o del cambio climático de opinión, se escuda siempre tras la Corona pensando que la popularidad y buena imagen de Felipe y Letizia pueden blanquear a estas alturas de cloaca la mancha del matrimonio Sánchez Gómez.

Mientras Feijóo aglutina la fortaleza del partido más sólido, Sánchez seguía en su realidad paralela virtual

En defensa de la democracia, los jueces y fiscales se han plantado ante el abuso de un Gobierno que piensa que el Estado es propiedad del sanchismo y que los distintos poderes están para servirle. Una concepción del sistema un tanto caudillista, que carece de los más elementales fundamentos democráticos garantizados en la separación de poderes, la igualdad ante la Ley, el respeto a la Constitución y el Estado de Derecho. Todo eso ha saltado por los aires en un clima irrespirable de corrupción, al tiempo que el Constitucional aprobaba la Ley de Amnistía dinamitando los pilares del Estado pues también es corrupción el sometimiento de la Carta Magna a las minorías del Legislativo para comprar la investidura y el mantenimiento de Sánchez en la Moncloa. Es decir, Pumpido ha consumado el golpismo separatista contribuyendo a aceptar votos a cambio de poder y a costa de humillar al Estado ante los delincuentes condenados por el Supremo. Consuela que el Alto Tribunal se niegue a aplicar la amnistía porque hay un evidente delito de malversación. Ya no le bastó al sanchismo con suprimir el delito de sedición y rebajar la malversación. Ahora está en el control del Poder Judicial para lograr la impunidad del intocable Frankenstein y mantener así un régimen donde la banda de la corrupción sistémica impide la alternancia bajo el peregrino argumento antidemocrático de evitar que gobierne la extrema derecha cuando la extrema izquierda campa a sus anchas. España vive en un autocrático pacto del Tinell o cordón sanitario, capaz de tapar la corrupción política y económica con tal de impedir el cambio. El actual poder sanchista necesita el aforamiento que le proporcione inmunidad judicial ante el multilateralismo de la corrupción que acorrala a Sánchez mientras compra el blindaje de sus socios golpistas, herederos políticos de ETA y comunistas.

La semana de Sánchez culminó con otro turbulento Comité federal del PSOE que Sánchez convocó para disimular con fontanería de pega la corrupción que le acorrala y para contraprogramar el Congreso del PP. Mientras Feijóo aglutina bajo su liderazgo la fortaleza del partido más sólido de la política española, Sánchez seguía en su realidad paralela virtual jugando al solitario con el cambio climático y la supuesta gobernanza multilateral. El problema es que el sanchismo sabe que serán los jueces y fiscales, sin los trucos tramposos de Bolaños y Ortiz, quienes acaben con el sanchismo bolivariano y restablezcan el orden constitucional y democrático que el procés inacabado trata de llevarse por delante. La fortaleza de España tiene garantías y resortes suficientes para defenderse de aventureros rupturistas y semidemocráticos que hacen dejación de funciones para implantar la dictadura lawfare del fango y la cloaca con tal de seguir en el poder. Feijóo plantea una moción de censura para impedir el dominio impositivo social e institucional con el que Sánchez y sus cómplices pretenden someter a la mayoría de los españoles.

Contenido patrocinado

stats