El defensor del pueblo y el contrato de Feijóo

CRÓNICA PERSONAL

Publicado: 20 oct 2026 - 06:10
Pilar Cernuda
Pilar Cernuda | La Región

Dejemos atrás el bochornoso beso electoralista y el bochornoso baile del presidente de gobierno -Sánchez hace méritos para emular a Donald Trump, allá él- y volvamos a las cosas serias, que una cita electoral no merece escenas esperpénticas ni los gestos desafortunados de una ex vicepresidenta para hacer méritos con Sánchez.

Las cosas serios son, por ejemplo, la decisión del Tribunal Constitucional sobre el recurso que presentó el Defensor del Pueblo para, dice, conseguir que se respete el derecho de los nacionalizados españoles a votar; y es cosa seria también que el líder de la oposición, que aspira a lograr el gobierno, haya presentado lo que Feijóo llama su “Contrato con España”.

Defensor del Pueblo. El TC llevará al pleno la decisión sobre la aceptación o no del recurso presentado por Angel Gabilondo. El Defensor es hombre prudente, pero ha sido prácticamente unánime la interpretación profesional de que no tenía que ver con este asunto.

Gabilondo, como el sanchismo, dice que hay que respetar el derecho de los nacionalizados a votar como cualquier otro español, y tienen, razón, el voto CERA se produce desde hace años y nadie ha cuestionado el voto de los hijos y nietos de españoles obligados a exiliarse o a emigrar por otros motivos. Nadie pretende quitarles ese derecho, pero … hay casi 200 mil supuestos descendientes que quieren votar sin haber presentado la documentación necesaria para acreditarlo. Nadie les ha quitado un derecho. No lo tienen hasta ser nacionalizados.

En campaña todo el mundo hace propuestas que desean y tranquilizan a la mayoría, que no siempre cumplen si alcanzar el gobierno. Porque son de imposible cumplimiento o porque mienten.

Alega el ministerio de Exteriores que no dispone de los medios para hacerlo antes del 29 de noviembre pero ¿Por qué no tomó las decisiones adecuadas para lograr esos medios en tiempo y forma? Si a eso se suman maniobras como inscribir a los nuevos nacionales en pueblos donde nadie recuerda a ningún antepasado con ese nombre; o explican que sus abuelos y padres procedían de localidades que no existían hasta hace pocos años, se comprende que sean tantos los que se apuntan al piensa mal y acertarás.

Otro asunto serio: Feijóo y su “contrato” con España. Pone el acento en las medidas que piensa aplicar, si gobierna, para garantizar las pensiones, acceso a la vivienda, mejorar la educación y la sanidad, una fiscalidad soportable y despolitizar las instituciones. En campaña todo el mundo hace propuestas que desean y tranquilizan a la mayoría, que no siempre cumplen si alcanzar el gobierno. Porque son de imposible cumplimiento o porque mienten.

Feijóo se presenta como un hombre de palabra y que no miente. Se comprende. El problema que más escandaliza hoy a gran parte de los españoles es contar con un presidente que engaña, miente, prometa ayudas y subvenciones imposibles y asegura que, sin él, se vienen abajo las políticas sociales.

La lucha por el voto no ha hecho más que empezar, pero se adivina mortal. Y eso que aún no se ha entrado en el capítulo corrupción, Venezuela, las joyas de ZP, la propuesta de “eliminar” a la juez del tribunal que condenó a David Sánchez…. El etcétera es largo.

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