Deporte, racismo y odio

Publicado: 11 abr 2026 - 07:35
Opinión en La Región
Opinión en La Región | La Región

Escribo esta página debido a lo que considero una provocada e interesada insistencia por parte de tertulianos, articulistas, comentaristas… sobrevenidos, a raíz del bochornoso partido España-Egipto en Cornellá, que ¡ahora sí!, se llevan las manos a la cabeza y saltan en plancha, pero hicieron mutis o mostraron indiferencia en ocasiones semejantes. No siendo yo, el que no condene rotundamente lo que son actitudes, gestos y palabras racistas y xenófobas, a nivel privado y sobre todo en lugares públicos, pregunto, a la vista de tan fuerte desatada polémica -continúa cuando estoy escribiendo- si lo acontecido en este partido de fútbol fue algo nuevo o novedoso, o excepcional a lo sucedido en otros muchos partidos. Y autocontesto: ¡no! ¿Es un fenómeno nuevo o diferente, de los últimos tiempos: ¡No!, desgraciadamente, no. Pero la reacción en tromba de determinados medios y políticos: ¡Sí! En definitiva: Todos debiéramos hacer crítica dura y constructiva, tomando las medidas necesarias para prevenir lo visto y oído, antes como ahora. Todos los que repudiamos esas actitudes, no sólo ahora con ese repugnante “musulmán el que no bote”, tenemos nuestro grado de responsabilidad. ¡Antes y ahora! ¿O será un pico febril?, lo de ahora.

El deporte, y por ende el fútbol, siempre ha sido competencia, entretenimiento y unión, con una interesada vertiente económica, que muchas veces lo contamina todo; forma (es) parte de la sociedad en la que nos desenvolvemos, por lo que me atrevo a decir que es reflejo de la sociedad en el que se practica. Un darse un baño de masas en un estadio supone, para no pocos, entretenimiento, pasión y disfrute, además de una buena ocasión para que los frustrados destilen lo peor que llevan dentro, manifestándolo cómo “mejor” saben y dónde pueden: Cánticos y gestos racistas, xenófobos, de odio al rival, en vez de apoyar a su equipo. ¿Es algo nuevo? ¡No! Pero las cadenas públicas, otras no públicas de radio y televisión, se están desgañitando. ¡No han contemplado hasta ahora tal cosa! Hemos permitido crecer el monstruo.

Todos debiéramos hacer crítica dura y constructiva, tomando las medidas necesarias para prevenir lo visto y oído, antes como ahora

Multitud de veces hemos oído expresiones y cánticos de “puta España”, imágenes de “español el que no bote”. Abusos verbales -observen lo benigno que soy-, que los progresistas selectivos califican de “libertad de expresión”. O que la Selección Española de Fútbol haya jugado su último partido en el País Vasco en el año 1967 -frente a Turquía, para clasificación de una Eurocopa- bajo la escusa de que hacerlo sería una herramienta con el fin de “españolizar Euskal Herria”. Tras el lamentable comportamiento en Cornellá, y las consiguientes tertulias, comentarios e indignación mostradas, ¿qué pasaría y diríamos si hubiese un boicot a ese partido, bajo el paraguas “no a la shahada en España”? También me llama la atención, sólo lo comprendo por el oportunismo de las diferentes actitudes del Gobierno de España y de tertulianos y comentaristas, ¡qué ahora sí! claman por lo sucedido en Cornellá, pero ante las grandes pitadas e insultos al himno de España y lo que representa, y al Rey, se les pase inadvertido. O si hablan es para decir que se trata de “libertad de expresión y/o acción”. ¡Que no hay odio! De hecho, ¿cuántas veces entró la Fiscalía a investigar sucesos, como delito de odio, sin ser en el España-Egipto? No hay peor sordo que el que no quiere oír.

Creo que algunos están comportándose y reaccionando, ante hechos de similar naturaleza, de oportunistas y por conveniencia. Y cuando se dan palos de ciego interesados, en vez de hacer una investigación independiente, con propuestas de actuación y estrategias antiviolencia en los estadios, para combatir racismo y odio, jamás llegaremos a buen puerto. Leo en esta misma sección, como un columnista escribe que “el odio, en especial frente al musulmán, está aquí y haríamos bien en tomar conciencia…”, mencionando el nombre de un político. ¡Vaya por Dios! Yo pregunto si el odio hacia lo español, en diversos territorios de España, siendo un hecho incontestable, al punto que la Selección española no pude jugar en diversos campos de España, con gestos y cánticos de odio: ¿No merece comentarios?

Lo de la aversión al musulmán es racista y odio. Cuando se suceden insultos y burlas al cristianismo o a la religión católica, lo diagnosticamos de libertad de expresión y no concita crítica informativa. Condenemos todo lo que se deba y pueda condenar; acompañado de buenas prácticas, de manera transversal, para no herir susceptibilidades. Que el deporte, la pasión, la crítica y la discrepancia sean inevitables y enriquecedoras. Lo que entristezca sea el insulto y odio, pero indiferentemente a quién vaya dirigido.

Contenido patrocinado

stats